sector internacional 35 01 26
Índice del Artículo
sector internacional 35 01 26
Página 2
Página 3

Después del plebiscito del Saar La SI 26/01/35

El Saar, ejemplo vivo

            El plebiscito del Saar, felizmente terminado con arreglo a normas preestablecidas, es una lección viva para el futuro del mundo. Si el alto comando político de las naciones fuesen almas permeables a las lecciones de la historia, se habrían ya percatado de ello. Si los cronistas fuesen un poco más avisados, y supiesen, en vez de mirar siempre para atrás, ponerse la mano en palma sobre los ojos y mirar al porvenir, habrán ya colocado este problema del Saar sobre la mesa de las discusiones, mostrando al mundo como el problema del Saar puede ser solución mundial.
            El mundo vive saarizado. Sólo los que desconocen elementos geográficos lo ignoran. Saarizar es dos cosas: primero, sacar una comarca políticamente del seno de la nación de donde toma naturalmente parte; segundo, despotizar sobre esa comarca, para que sus naturales anhelos no puedan manifestarse.
            El Saar era una comarca separada del cuerpo vivo de Alemania. Era un millón de personas vivas puesta bajo la férula de extranjeros, que gobernaban como les daba la gana.
            El mundo es un Saar enorme.
            Hungría tiene cercenados a muchos miles de magiares, que han sido adicionados, como se podría adicionar agua al aceite, (a) Rumania y a Yugoeslavia. De este modo una nación se ve mutilada y otras dos se ven aliadas malamente con amalgamas incoherentes.
            Rusia tiene aherrojados a los ukranianos, 25 millones de ciudadanos de civilización más avanzada que los moscovitas. De este modo una nación, Ukrania, vive esclavizada, y otra nación, Rusia, tiene dentro de su seno factores incompatibles, origen de constantes peleas.
            Alemania tiene alrededor de sus fronteras a no menos de diez millones de hijos suyos, que viven en continuidad de suelo con el Estado alemán. De este modo un cuerpo vivo -Alemania-  siente el dolor de tantas mutilaciones, mientras que Austria vive descentrada y otras naciones tienen en su interior a millones de ciudadanos que no piensan como ellas, origen de constantes discordias.
            Yugoeslavia tiene en su interior a numerosos macedonios, cortados a lo vivo del núcleo macedónico-helénico, hiriendo los derechos de éste, mientras que buenos miles de yugoeslavos viven en las fronteras patrias sujetos a otras naciones. Una de sus partes, además, la Serbia, se impone por la fuerza bruta a la Croacia, a la Eslovenia, a otras regiones, creando problemas completamente artificiosos.
            Anda el mundo saarizado de arriba abajo, ostentando con cierto cinismo la doble llaga que constituye la saarización; numerosos pueblos viven cercenados, con miembros naturales suyos separados y enquistados a otros cuerpos; numerosas naciones, comarcas y regiones viven despotizadas por la dictadura sobre ellos de otros países o de otras regiones.
                                                           *          *          *