sector internacional 46 05
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Otro cero a la izquierda: Conferencias de Cancilleres La SI 04/05/46 p. 1-2 
La famosa Conferencia, cero y adelante. Fracasaron los Cancilleres La SI 25/05/46 p. 5-6

            a) Nuevamente, una Conferencia de cancilleres. Nuevamente, gastos ingentes para el rebaño de simuladores, que, al restaurar las reuniones internacionales, contribuyen una vez más crear problemas, a enhebrar enredos, a engañar a las gentes ingenuas, a dar vida y calor a problemas que no serían en manos sabias. Nuevamente, los técnicos de la sociedad reunidos para frapar al mundo, sabedores –ya que otras cosas no saben- de que las estulticias de los mortales es infinita, al decir del salmista hebreo.
            Hemos vuelto al ciclo de la expoliación de los pueblos mediante enormes gastos que ellos pagan, pero que ellos no disfrutan; mediante las comilonas ajenas, a costo propio; mediante una red de noticias amañadas por ellos mismos, despertadores de una especie de “hambre artificial” del público, que encubra moralmente y económicamente justifique, el que unos vivan a costa de los otros.
            Llevan, cuatro caballeros del “deporte conferencista”,  entre todos, más de mil personas en sus séquitos, ante los cuales los soberanos desde siglo y medio atrás (“El Congreso baila”) eran modestos comilones y exactores de la cosa pública. Solo en consejeros llevan varias docenas esos sabios cancilleres, culminando Rusia con más de 50. Con mecanógrafas y linguistas, pasan de 700 los patriotas de la zanguería democrática. Con señoras y mujeres, toda la parentela y todas las amistades alrededor, el número mil queda chiquito.
            ¿Cuántas crónicas motivaban los sabios “grandes” de la primera guerra mundial, con sus constante Conferencias, Congresos, conversaciones, asambleas, reuniones y demás nombres de esa gama infinita de correrías, veraneos, inverneos, primavereos de aquellos años idiotas, cuyas corrientes de inmundicias desembocaron enteras en la guerra reciente? ¿Cuántas sátiras no volaron alrededor de esas cabezas “privilegiadas”, cuya expertez consistía en enredar las cosas más claras? ¿Qué significaba la frase aguijoneadora de Bernard Shaw, cuando encerraba esa torpe comedia en estas pocas palabras: “diarrea desbordante de necias, pero horondas y audaces  personas, que flotan sobre las aguas pútridas del mundo actual a causa de su vaciedad y peso cero”?
            Cuando se trataba de Europa, circunstancia que caracterizaba esas bromas semiculinarias de la postguerra anterior, era temible el acercamiento de la primavera europea. Como por ensalmo caían del cielo docenas de Conferencias. Los patriotas políticos de cada país, guíados por un fino olfato democrático, sabían a maravillas todas las estaciones termales de esa Europa tonta y lesa. Y se dejaban caer, con gran regocijo de la hotelería y la cabaretería, en número que n habían jamás conocido los anales  de la forastería buscando placeres parapetados tras un pintarrajado bombo de charlataneía.
            Hemos, ahora, avanzado. Como que la guerra extendía sus tentáculos, más o menos artificialmente, entran Asia y América en el fandango, hay Conferencias para todas las estaciones del año y todos los paralelos geográficos. Dios es bueno, y debía tener muy en vista esa politiquería futura al crear estaciones primaverales en todas partes, encantadoramente sucediéndose unas a otras  en hemisferios contrapuestos.
            Si quisiéramos, ahora, poner en fila todas las Conferencias próximas, nos faltaría papel para tan luenga lista. Son tantas, que fácilmente pueden quedar satisfechos –si no el mundo, ellos-todos los aspirantes a ejercer de diplomáticos sin diplomacia, pero mucha hambre de técnicos sin técnica, pero muchas ganas. La suprema regla social de que se puedan satisfacer todas las aspiraciones, se va logrando multiplicando las Conferencias de tal modo, que un telegrama de Washington declaraba hace poco que no sabe aquella cancillería como arreglarlo para que las Conferencias de sabios gastrónomos no se pisen los talones y el Calendario, con solo 365 días, pueda prestar un huequito a tanto “grande” arreglador del bello mundo que estamos viviendo
            Ahora ha tocado a París, ese maravilloso París de Francia, que necesita dar vida a sus hoteles sin clientela y sus midinetas romántico-materialistas, llenando vacíos sensibles en las carteras y en la sentimentalería.
            ¡Oh, ese París del Mayo florido! Cuando en Montmatre asoman las noches tibias y las Gigolettes de opereta, con un puñal de cartón piedra en la mano; cuando las mañanas floridas del