sector internacional 46 08

El Imperialismo, el Veto y la Careta La SI 03/08/46 p. 1-2
La Carta Mundial De Ernesto Barros Jarpa La SI 10/08/46 p. 7-8

            a) Se va a reunir en París la nueva Sociedad de algunas Naciones, para dictar a varias otras un Dictado de Paz.
            Meses atrás se reunieron en San Francisco esos pueblos, que constituyen la mitad de los países independientes. Pasaron largas semanas para darse la Constitución más desgraciada que hayan ideado los célebres políticos de la Edad que va muriendo. Ahora vuelven a reunirse para dictar a otros su santa voluntad.
            Como en los días de Atila. Como se acostumbra entre las tribus plumoides del corazón del Africa: dictar voluntad unos a otros.
            Nosotros creíamos que el mundo avanzaba. La ilusión se esfuma ahora otra vez, ante esa reunión de cipayos que van a mostrar su democracia imponiendo por la fuerza bruta su voluntad a los que les hacen sombra.
            Dictado. Nos contestan: siempre se ha hecho así. El que ha ganado una guerra siempre ha dictado al vencido su voluntad. Por tanto, como decíamos: como en los tiempos de los bárbaros y de las mehallas africanas. Por tanto, sin avanzar nada de nada. Por tanto, como decíamos: hoy como ayer y progreso moral cero.
            Y lo significativo es esto: que los que “dictan” son los portaestandartes de la “democracia”, y, por lo mismo, la democracia consiste en un Dictado, en una aceptación por fuerza, en un acto de imposición. La consecuencia es tan rara, que rayaría en lo absurdo, si no estuviésemos en días de Viceversas y en lo más álgido de la Sofisticación  y del Imperio de la Hoja de Parra.
            Tenemos, por tanto, dos afirmaciones innegables: 1º que los siglos actuales actúan lo mismo que llaman esos chuscos “de las tinieblas”. 2º que los bárbaros antidemocráticos actuales son los portaestandartes de la democracia.
            En esos momentos de alfabetismo y de pensamiento libre se ha acelerado tantoel analfabetismo pensante y la aceptación ciega del pensamiento ajeno, que son muchos –no muy claros de inteligencia, por cierto- que, por no notar, ni esto notan: que los campeones de la democracia actual son, a la vez, los campeones de la tiranía y la antidemocracia.

            b) Algunos que nacieron para el Limbo creen que hay 22 naciones (o cosa así) que imponen a los demás los Dictados, ejerciendo sobre ellos la tiranía más escueta.
            Ilusión. Ilusión optimista de la gente ligera que acostumbra concurrir, con carácter grave y solemne, a esa laya de Conferencias. Hay que recordar como están ellas organizadas, para esfumar completamente aquella ilusión.
            Supongamos que la mayor parte de las 22 naciones redactan un Tratado decente para las que han de recibirlo. Que las tratan de igual a igual. Que no imponen a los vencidos condiciones humillantes y contra sus derechos naturales. Que dejan que se dediquen al trabajo que les agrade más, y que exporten libremente, en competencia humana, los frutos de ese trabajo. Que no se castigue a ningún vencido por actos que los vencedores han realizado igualmente. Supongamos que resultan unos Dictados sensatos, democráticos, de acuerdo con las varias  Libertades que tenían el humor de alinear en una zarandeada Carta los señores Amos, que ya no lo son.
            ¡Qué meta alcanzada! ¡Qué progreso para la humanidad! ¡Qué manera de demostrar con hechos palpables que no hay abuso, sino justicia; que no hay envidia sino fraternidad; que no hay abuso, sino razón y conciencia! ¿No será esto la gran novedad moral de este siglo, redactando la mayoría de naciones reunidas en París un Dictado que responde al Ideal más bello?
            La imaginación de los ilusos corre aquí, como siempre, como caballo desbocado. ¡No hay tal Dictado moral, ni tal mayoría que lo impone! Porque la Constitución de San Francisco es tan democrática, que cuando la asamblea acuerda lo que quieren los Amos, aprobado queda. Y  cuando la mayoría acuerda algo contra los tres o cuatro Amos (aunque sea contra uno solo), esa mayoría no tiene poder alguno y mandan los dos o tres Amos. Basta que uno de estos se levante y diga: VETO, para que su voluntad prime sobre la de toda la Asamblea.



 
Image

 

Galería de Mapas

Mapas públicados


Enero de 1943
9-1-1943_MP1.JPG
Mapa 1 del 9 del enero de 1943

Febrero de 1943
13-2-1943_MP6.JPG
Mapa 6 del 13 de Febrero de 1943

Marzo de 1943
6-3-1943_MP2.JPG
Mapa 2 del 06 de Marzo de 1943

Marzo de 1943
27-3-1943_MP2.JPG
Mapa 2 del 27 de Marzo de 1943

Invitados en linea

Visitantes: 1611817