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Los “amos” y el veto La SI 23/11/46 p. 5
Incapacidad integral La SI 23/11/46 p. 5-6

            En la cuestión del VETO, que procuramos tratar en una crónica reciente (a) , decíamos algo cuya verdad ahora los hechos demuestran evidentemente. Y añadiremos una idea que es también un hecho.
            No son estas columnas partidarias del Comunismo, antes al contrario: ansían que la propiedad sea de tal modo familiarmente universalizada, que nadie quede sin ser en justa y debida proporción propietario. Pero, vieja en estas columnas la imparcialidad crítica, hemos tenido que dar la razón al capitalismo las pocas veces que la ha tenido, y al comunismo siempre que Rusia haya estado en la recta. Para nosotros no existe preferencia alguna, porque una hermenéutica que se incline no es crítica ni justicia.
            Antes de la actual guerra europea existía un hecho que daba náuseas. Los países del ultracapitalismo –Inglaterra y Estados Unidos- habían dado la consigna  de que el comunismo soviético nada valía; que era un país absolutamente desorganizado; que nada bueno en él apuntaba siquiera. Y se llegaba al extremo de que, durante la primera guerra ruso-finesa, esos diarios y esas agencias mentirosas hacían triunfar diariamente a la pequeña nación finlandesa sobre la masa enorme y bien armada del ejército soviético.
            Recordamos cuántos amigos perdimos entonces, porque nos negamos a seguir  esas embusteras noticias. Teníamos datos ciertos del campo de batalla mismo, y continuamente nos negamos a propalar tales embustes, que no eran más que parte de una campaña absurda contra el Soviet ruso... y una mentira.
            Al fin, vino todo. Finlandia quedaba vencida en absoluto. Los ejércitos soviéticos  atacaban la línea Manerheim, que es una de las hazañas más notables de la crónica militar moderna, porque se trataba de haber destrozado una línea Maginot edificada sobre nieve, sin la menor protección los atacantes. Finlandia quedaba deshecha, y Rusia, vencedora, a pesar de su “desorganización”, propalada a los cuatro vientos  de tantos analfabetos como len los diarios.
            Vino la alianza ruso-aliada, y entonces cambian los vientos y las afirmaciones. Esa prensa venal, afincó en la “organización” rusa, en su poder enorme, en sus militares y en Stalin. Todo lo que habían dicho solo dos años antes ahora era desdicho y vapuleado. Ahora la campaña era a favor de la enorme fuerza rusa, que nada podía contra el enano finés, y ahora podía todo contra el gigante alemán.  Era la farsa.  Y la mentira organizada, para un público inconsciente.
            Y viene otro acto –el tercero- de la comedia. Una vez los aliados ya no necesitan de la fuerza rusa para vencer a Alemania, y se alza el Soviet como un contrincante del Imperialismo sajón, ya Rusia vuelve a lo de antes. Ahora Rusia vuelve a ser el macho cabrío que lleva sobre sí los pecados  todos del mundo... Ahora vuelve la vieja campaña de descrédito de todo lo ruso.
            No podemos seguir ese criterio mentiroso y mixtificador. Al Soviet, como a Estados Unidos, como al pueblo propio, todas las críticas buenas  que sus actos le merezcan; todas las críticas desfavorables que por su actuación haya que hacérseles.
            Aquel criterio mentiroso se ha venido aplicando ahora en cuestión del VETO, es decir, de dos países que se han convertido en dictadores, no de Europa como “soñaba”  Hitler, sino del mundo, como realizan los dictadores aliados.
            La comedia ha consistido en hacer atmósfera, los diarios aliados y las agencias noticieras yankis, sobre que “Rusia se oponía herméticamente a la supresión del VETO”. Al decir esto no se atrevían a decir que igualmente se oponían Estados Unidos, Inglaterra y los demás demócratas de cartón del aliadismo; pero lo daban a entender, ya callando y solo hablando de Rusia, ya hablando de que “Estados Unidos y Gran Bretaña estaban dispuestos a aliviar y modificar ese VETO”.
            No. Las dificultades son muchas  entre los dos imperialismos aliados: el ruso y el yanki. Pero estas dificultades no existen, en cuanto a estar acordes en acaparar la dictadura  sobre todo el mundo. El VETO no lo defiende Rusia, sino Rusia Estados Unidos  y los tres monaguillos de esos dos gigantes: Francia, China, Inglaterra.
            Decíamos en nuestra crónica pasada que Estados Unidos jamás se desprendería del VETO, y aún nos faltó añadir que fueron los norteamericanos los que primero lo propusieron, presionando