sector internacional 42
Índice del Artículo
sector internacional 42
Página 2
Página 3
Página 4
Página 5

Las Naciones, miembros de la Humanidad. La nueva humanidad a base de naciones La SI 11/04/42 p. 5-6
Hacia los nuevos sistemas La SI 13/06/42 p. 5-6


Las Naciones, miembros de la Humanidad. La nueva humanidad a base de naciones La SI 11/04/42 p. 5-6

    Una serie de hechos, cada día más interesantes, nos muestra hacia donde tiran los nuevos tiempos en cuanto a organización de la humanidad de una manera menos frágil que en los últimos siglos. Estamos en horas de furor bélico, cuando el ruido exterior de los cañones ensordecen los oídos estando todos inclinados a no percibir los latidos de la vida interior que calladamente se va renovando. Pero es necesario dar a cada cosa su importancia

    a) Un decreto del Führer ha iniciado la reorganización de la vida civil y política en los tres países bálticos: Lituania, Letonia y Estonia, a base de una autonomía que lleve pronto a una independencia. Ello es difícil en estos instantes, porque los rusos, al ser vencidos en esas zonas se llevaron a centenares de miles de ciudadanos en peregrinación trágica hacia el este, matando a los remanentes que no habían arrancado a los bosques. Hay escasa estabilidad a base de esa despoblación. Principalmente se llevaron a los maestros, profesionales, grandes terratenientes y jefes obreros, es decir, los que habían de ser ahora base de una reorganización política. A pesar de esas dificultades, la reorganización se ha iniciado a base de que sean los nativos los que organicen y llenen los puestos de responsabilidad.
    Ciertamente que esos pueblos bálticos, diferenciados pero no hasta la hondura de diferencias nacionales,  podrían formar, en un porvenir próximo, un solo pueblo, a base de autonomía de cada una de sus regiones. Con ello se apartaría el nuevo mundo de la trituración, que tanto convenía a los intereses de las democracias aliadas,  siempre propensas a dividir para imperar sobre los divididos. Y es interesante que los ocupantes del país piensen en un inicio de esa organización política autónoma de países pequeños, pero de recia contextura económica y moral
    El Japón ha devuelto las grandes ciudades de Tiensin y Shanghai al Gobierno chino. Pasan en mucho ambas ciudades del millón de habitantes y comercialmente son de valor enorme. La democracia aliada había procedido en ellas como toca a esa singular democracia: en Tiensin los chinos estaban barridos, siempre vigilados por soldados extranjeros, especialmente norteamericanos,  que ponían su bota sobre esa China a la cual ahora están pololeando. En Shanghai gobernaba sin cortapisas chinas una Municipalidad formada por británicos, norteamericanos y otros “demócratas”, aunque solo constituían esos extranjeros el medio por ciento de la población. El Japón, apenas puesto orden militar en ambas ciudades, las ha entregado al Gobierno chino, reincorporándose a la nacionalidad de la cual políticamente los apóstoles de la democracia las habían cercenado.
    Alemania acaba de echar las bases de una Ucrania independiente. Se trata de una nación perfectamente definida, que no alcanza menos que a treinta o más millones de habitantes. Pocas veces la Libre Determinación y la Democracia han enfocado un caso más claro y patente del derecho  de un pueblo a gobernarse como le dé la gana.  En Shitomir, al oeste de Kiev, acaba de reunirse una asamblea de delegados de las ciudades y de los campesinos. Se establecieron unas bases que expresaban el deseo de los representantes del pueblo y sus fuerzas vivas  de poder gobernarse autónomamente ya en estos instantes. El Comisario general alemán expresaba a la Comisión  que le llevaba las Bases que, no solo veía con gran simpatía ese movimiento hacia una gobernación autónoma, sino que ello sería base de una independencia que era corolario de formar Ucrania una nacionalidad.
    Japón acaba de suprimir los últimos restos de las humillantes Concesiones a extranjeros, que convertían a los extranjeros de los países imperialistas en privilegiados sobre los mismos nacionales. Por ejemplo, ciertos arriendos hechos a esos singulares demócratas tenían el carácter de perpetuos sin que los japoneses dueños del inmueble, pudiesen desalojar al extranjero. Numerosos establecimientos extranjeros  no pagaban los tributos que usualmente pagan los nacionales. Y así de numerosas regalías, mediante las cuales los demócratas del aliadismo mediatizaban la independencia de un país progresivo como el Japón. El decreto actual, que suprime tales privilegios, equiparando a los extranjeros a los nacionales, es otro aspecto de ese movimiento hacia la firme constitución de naciones que se está realizando en estos años.