Inglaterra 39 01 y 02
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Inglaterra 39 01 y 02
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Diplomáticas Un diplomático de cuenta: Lord Halifax, alias Mr. Irving La SI 07/ 01/39 p. 13 
Diplomáticas Un diplomático de cuenta: Lord Halifax, alias Mr. Irving  La SI 14/01/39 p. 12
Diplomáticas Un diplomático de cuenta: Lord Halifax, alias Mr. Irving  La SI 21/01/39 p. 11
Diplomáticas Un diplomático de cuenta: Lord Halifax, alias Mr. Irving   La SI 04/02/39 p. 11

            Que nosotros escribamos de Lord Halifax, es cosa que atribuimos plenamente a una superintuición. Los trágicos acontecimientos ante los cuales se ha encontrado el mundo –en lo imaginativo- en este Septiembre de 1938, obliga a todo pensante y a todo ignorante, a buscar razones y porqués.
            Y después de los primeros momentos de alegría desbordante en el mundo entero al ver con cuanta sencillez hase dado siquiera una pausa al temor de todo lo grave: en medio de estas tinieblas o nieblas artificiales, la intuición, volvemos a decir, nos presenta claro, alto, magro, enjuto y con cara recia por fuerza de suavidad, la esbelta figura de Lord Halifax.
            Y se obedece a la inspiración. Y se buscan datos. Y se consultan diccionarios. Y se miran colecciones de periódicos. Y se corre tras biografías. Y se revuelven bibliotecas. Y se corre tras los colegas ingleses. ¡Algún trabajo, ciertamente! Para llegar a saber bien poca cosa. Pero esto basta y sobra, porque ahora ya podemos decir: no necesitamos la intuición, aquí hay irrefutables documentos.
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            Irrefutables documentos que van a mostrar esa figura alta, seca y enjuta, con realces y con dotes que son primicias de amor para el mundo. Aquí no queremos negar nada a los privilegios de la Razón y por esto tenemos que decir que esto se escribe con simpatía, más que con simpatía con amor por el gran Lord inglés.
            Pero para mayor comprensión, pongamos todo en contra y vayamos a estudiar a este hombre, que hoy el mundo llama Lord Halifax y que tiene también un cuarto nombre.
            Este cuarto nombre, este cuarto título, que no es dado por nosotros, sino ganado por Lord Halifax, es el de “Predicador”.
            ¡Yo te saludo, gran Predicador! Y me siento a oír tus sermones.
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            Y oímos la voz del Predicador que dice:
            ¿Qué debemos nosotros pensar del sentido de la vida? El hombre hállase dotado por su razón y su inteligencia, de gran poder sobre las demás criaturas y fuerzas de la naturaleza. En todo m omento extiende el campo de sus conocimientos más allá de sus condiciones físicas de su vida y del mundo material. Al mismo tiempo, encuéntrase él maravillosamente metido en otro mundo completamente distinto, que llama espiritual y del que sabe mucho menos. Una de las características esenciales de este mundo espiritual es que exige continuamente la elección entre dos posibilidades. (¡Yo te saludo, gran pitagórico!). de las que él sabe que una es buena y otra mala. Esta capacidad para juzgar entre lo bueno y lo malo, la llama el hombre conciencia. Por mucho que el hombre quiera reprimir la conciencia, o no la quiera seguir,, tendrá siempre que reconocer su existencia y deducir que ella refleja una ley que se desprende de una autoridad que está fuera de uno mismo.
            A esta autoridad la llaman los cristianos Dios. Sí, ciertamente, de un modo que nosotros mismos no podemos explicar, tenemos la conciencia de que hemos sido creados así, de que la naturaleza humana nunca podrá quedar satisfecha, a no ser por “Algo”, que está fuera de ella misma y que es mayor que ella. Esto nos lleva por otra parte a sacar la conclusión de que el sentido de la vida humana consiste en tratar de formar el propio ser a semejanza de Dios para llenar los fines de la existencia y acercarse a la unidad con Dios, que es al fin lo que con esto pensamos”.
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            Un Predicador es cosa que aparece siempre en el mundo para formar época. Los menores la forman también y los que no son mayores ni menores, a veces, tiran una raya en la Historia y hacen comenzar las cuentas de nuevo.
            Más, ahora dejemos al Predicador para dar algunos datos biográficos.