América 39 05 27

Marítimas. Un esfuerzo turístico en América La SI 27/05/39 p. 8

            Quien en la prensa americana, reciba además algún volumen de la propaganda que todos los países están interesados en hacer circular por todo el continente, se percatará del enorme esfuerzo que todas las Repúblicas de América están realizando para atraer hacia su tierra las corrientes de turismo americano.
            Años atrás, cuando las circunstancias internacionales  eran otras, y en Europa la atmósfera…y los precios eran también otros, los americanos pudientes, tocados un poco de snobismo de estar por casa, se dirigían a Europa en busca ya de emociones, ya de descanso.
            Pero las circunstancias, desde luego muy complejas, han cambiado, y es ya fuerte el núcleo americano que, al tratarse de buscar dirección para pasar unos días sabrosos, se contentan con hojear el mapa americano, aparte ya (y era ya hora) el viaje ultramarino hacia el Viejo Continente.
            Y ciertamente no sin motivo. Europa tiene múltiples atractivos. Y delataría fantochería y torpeza afirmar que para nada hay que recurrir a ella. Sería patrioterismo endeble y sin base. América necesita ir a Europa para muchas cosas que allá se encuentran mejor que acá, o que allá se encuentran exclusivamente. Pongamos por caso los Museos de altura. Pero se trata, en este caso, de una ínfima minoría que justamente no pierden de vista a aquellas Universidades, aquellos Museos y aquellas bibliotecas. Pero ¿sería lo mismo afirmar que el Viejo continente puede ofrecer mejores perspectivas para el descanso veraniego, y no digo ya para las emociones en busca de las cuales alguien puede ir en busca?
            No. América es campo máximo de turismo. Se ofrecen aquí lugares para todos los gustos, para todas las conveniencias. Hay bellezas naturales que, sin pecar de novatos, podemos afirmar superiores a las del viejo continente, aunque sea con menos comodidades. Y es así como, a causa de varias circunstancias, las corrientes turísticas se van desviando sin cesar, cada día más nutridas las que, en el vientre de los grandes buques o por vía carrilera, se dirigen a países americanos.
            Ya en este punto, que no admite discusión, hay que palpar el esfuerzo que realizan todos los países –no hay ya más que muy escasas excepciones- para que esas corrientes turísticas se dirijan precisamente hacia ellos preferentemente. Y hay que ver las medidas que se toman para que sirvan de atractivo y, una vez convencidos y de haber ido, para dejarles recuerdos que, mañana, cuando la primavera avisa la necesidad de gozar otro veraneo, le griten desde el fondo de la memoria, que guarda agradables cosas gozadas:
            - Hay que volver a aquella playa…
            Se ha celebrado en Valparaíso una reunión para el fomento del turismo. Y sus sesiones muestran el vacío en que se mueven muchos que en ellas han intervenido, como si el turismo se generase por generación espontánea o a base de ciertos papelitos que, por haber sido ya imitados y recopiados por todos los países, carecen de todo valor de atracción.
            Y esto es lo que ha puesto la pluma en nuestras manos, para llamar la atención sobre lo que es ya una disputa muy semejante a las de los mercados comerciales, en la cual intervienen cada día más complejos factores y que la pierde, sin duda alguna, aquel país que no sabe embocar el problema según toda su hondura y con aquellas características que la ciencia del turismo, cada día renovada, muestra a los que deben encauzar esas corrientes hacia un país o zona determinada.