Paraguay 39 08 19

Mal comienza Estigarribia. Paraguay en peligro La SI 19/08/39 p. 4

Mal comienza Estigarribia. Paraguay en peligro
La SI 19/08/39 p. 4

            El pequeño pueblo hermano ha iniciado en estos días una nueva Presidencia. El primer ciudadano del país es, desde ahora, el general Estigarribia.
            Su nombre, conocido durante los años de la guerra fratricida, es respetado por cuantos recuerdan aquellas horas amargas para América, en que dos pueblos se tiraban de las greñas, con la añadidura de que había otros pueblos que estaban azuzando y aún respaldando, a uno de ellos.
            Estigarribia mostraba entonces excelente disposición para el mando. Y, si bien han de medirse sus éxitos por el material y demás que recibía de la Argentina, no por esto se atrevería nadie a disminuir un adarme del mérito que se ganaba en buena lid.
            Fue una mala noticia la de que la candidatura del general  iba propuesta por los viejos partidos que habían querido aquella guerra y que tan ineficazmente habían gobernado al país durante más de treinta años. Porque más del 80% del pueblo vivía al margen de las ventajas de la civilización, en pleno período colonial disfrazado de democracia.
            En la toma de posesión de la Presidencia, el general ha expuesto su programa: Democracia y Progreso. Y ha sido lamentable que ese lema, que es el mismo bajo el cual nada realizaron sus antecesores de veinte años atrás, haya sido usado ahora por el joven general, que entra a gobernar en un instante en que el Paraguay necesita gente nueva, procedimientos verdaderamente democráticos, acción decisiva.
            Porque aquél bilema sería sagrado, si no supiésemos qué cosa estaba debajo de él, por una experiencia terrible de cien años. Era el lema antiguo, bajo el cual no hubo ni democracia ni progreso. Estas dos palabras, en boca de quien no las exhibe, tendrían un significado pletórico. Nada hay más hondo y necesario que una verdadera democracia. ¿Y quién se atrevería a decir que no quiere el progreso?
            Palabras vacías, manoseadas, desacreditadas en el Paraguay por largos años. y un gobierno nuevo en estas horas cruciales necesitaba no pronunciarlas, recordando siquiera que habían sido burladas durante décadas.
            Estigarribia, soldado de verdad, entenderá que el Paraguay no necesita que se le hable de democracia y progreso, sino que necesita que se haga en realidad democracia y progreso.