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Hacia la vieja maestría La SI 15/07/39 p. 9

Hacia la vieja maestría
La SI 15/07/39 p. 9

            Uno de los pecados más groseros de la Edad Moderna fue el asesinato de los Viejos Oficios, mediante la Libertad. Libertad de abrir cualquier establecimiento –desde una carpintería a una escuela- sin obligación de mostrar la posesión de la técnica necesaria. De este modo, un carpintero que no lo es nos entrega cuatro maderotas claveteadas que él llama optimistamente ventana, y un maestro que tampoco lo es mata para siempre el porvenir de un alma viva en floración.
            Los medievales eran menos idiotas.
            Y cansados ya los pueblos de la actual peonada, vuelven ansiosos los ojos  a la limpieza y eficacia de las viejas maestrías capacitadas.
            Esto es lo que uno piensa, al leer la siguiente noticia que uno de nuestros corresponsales en Europa nos envía desde Berlín sobre la inauguración de un
                                                                                                                      JBC

Instituto de Belleza 
            Con motivo de la inauguración de la Escuela Nacional de Kosmética y Peluqueros de Berlín, escuela modelo del Frente nacional del Trabajo, provista de todos los adelantos y novedades de la técnica, hemos hablado con el jefe del gremio de peluqueros, sr. Klasen, que ha dirigido la construcción de esta nueva Casa, maravilla en su género.
            “Mente sana en cuerpo sano”, nos dice Klasen. Esta frase de los antiguos vale todavía. Por esto hemos encargado a un médico someter a todos los alumnos de nuestra escuela a un examen clínico el día de su entrada y durante la duración de los cursos. La profesión de peluquero exige un alto grado de resistencia física, obligados a permanecer de pie todo el día y a trabajar con el cuerpo inclinado, en perjuicio de los órganos respiratorios. Además, falta el aire puro, teniendo que pasar todo el día en la atmósfera de la peluquería, preñada de humedad y de toda clase de perfumes. En nuestra escuela, sin embargo, los talleres van dotados de las instalaciones más modernas de ventilación y el suelo tiene la propiedad de tragarse los pelos cortados, de manera que el aire queda sin polvo.
            ¿Y los alumnos, cuya salud es defectuosa?
            - Les decimos francamente que no pueden seguir en su profesión. Teniendo en cuenta que las personas más robustas sufren también, con los años, ciertos daños físicos por su profesión, no sería posible resistir con la salud quebrantada ya desde el principio de la carrera.
            El señor Klasen nos enseña la sala de consulta del médico. Estuvimos en una verdadera clínica.
            - Aquí se estudian también las enfermedades típicas causadas por la profesión, para contrarrestarlas y reducir sus efectos perniciosos a lo mínimo. La profesión exige mucho del peluquero. Además de trabajar bien, lo que se sobreentiende, tiene que estar siempre de buen humor, conversando con sus clientes sobre los temas más variados; y puede hacerlo solo cuando no se siente agobiado por alguna enfermedad que le desgasta prematuramente. La sentencia sempiterna “mente sana en cuerpo sana” vale también para los peluqueros.
            La escuela se llama “Casa de Belleza” y esto con razón sobrada, pues aquí se trata del aseo general de la persona –señor y señora- de pies a cabeza. Tampoco hay que olvidar que hoy día la palabra “kosmética” desempeña un papel importante en la vida cotidiana de las mujeres. Han pasado los tiempos en que toda la kosmética cabía en el bolso de las damas, limitándose al lápiz para los labios, al colorete y la polvera. Actualmente la “cosmética” aspira a ser comprendida como cultura física, formando una parte importantísima de la higiene y del régimen sanitario, en general, como, por ejemplo, la dieta y los ejercicios físicos. Así queda el concepto regenerado.
            Quien haya recorrido las salas de la Escuela, en las que la luz entra a raudales, puede imaginarse muy bien que dará gusto trabajar y aprender aquí.
            Hay una sala de conferencias, en las que se pueden proyectar películas sonoras. El púlpito del “conferenciante” puede ser convertido, de un momento a otro, en una mesa de