Pre Guerra 1939 04 08 a
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Barthou 11, o sea, un acto nuevo en la comedia europea. La SI 08/04/39 p. 2-3

Barthou 11, o sea, un acto nuevo en la comedia europea.
La SI 08/04/39 p. 2-3

            a) Diez años atrás –un poco menos- pasaba la Francia por un período de caos terrible. Acababan de gobernar las izquierdas, con infecundidad a la vista, y subían al poder las derechas, que demostraron su habilidad en superar todavía la infecundidad de los que la habían precedido. Ministro de Relaciones de esas derechas, el famoso Barthou, el amigo inseparable de aquel político tan terco como honrado que fue Raimundo Poincaré
            Barthou era un eminente jurista y eximio literato. Mente clara en su especialidad, que lo había colocado en la cumbre. Y cometían aquí sus partidarios el error de confundir las ínsulas y encargar la confección de lindos zapatos a un albañil sobresaliente.
            (El pecado mayor del régimen individualista es éste: creer que uno sirve lo mismo para un fregado que para un barrido. Y decir que “la política es un arte difícil que requiere técnicos” –argumento para defender la institución del político que vive del procomún-, y, contra ello, hacer pasar a un mismo caballero por seis ministerios distintos de los más opuestos órdenes).
            Francia estaba poco menos que rodeada por una hábil estrategia diplomática alemana. Y Barthou se imagina ser una especie de coloso y se lanza por todos los caminos de Europa que llevan a las capitales. Una especie de “veni, vidi, vinci”, de carne y hueso. Un nuevo don Juan, ante el cual caen rendidas a primera vista y fulminantemente todas las coquetas diplomacias.
            Recordemos. Barthou recorría, en menos de dos meses, todas las capitales del centro y este de Europa. Fue a Viena, a Budapest, a Praga, a Varsovia, a Sofía, a Belgrado. En todas partes rubricaba Tratados, o cuando menos, obtenía promesas. En Rusia –eran las derechas francesas las que daban este paso- lograba un Convenio ofensivo y defensivo con los bolcheviques.
            Y retornaba a París, como los héroes vencedores. Abarrotadas sus manos de promesas. Con las cuales no sabía ver esto: que, a pesar de ese abarrotamiento sus manos estaban bien vacías. Todos esos Tratados no han privado absolutamente nada a Alemania, dueña ahora del Danubio en toda su extensión; y haciendo lo que le da la gana en Europa.
            Los pueblos tienen dulces palabras…para todos, que se cuidan bien de no cumplir, si este incumplimiento les favorece.

            b) Ha aparecido ahora un Barthou 11, corregido y aumentado. Se llama Chamberlain, operando desde las frías márgenes del Támesis. Ante la brava audacia germánica, que campea por donde le parece, el primer Ministro británico ha arremangado todas sus levitas, pronto a operar. Y ha tramado una especie de alianza con los mismos países que recorriera triunfalmente Barthou, con esterilidad absoluta
            Ahora se da a Polonia seguridad ante posibles ataques alemanes. Pero Polonia no puede aceptar esos pololeos y besucones puramente bucales. Gran Bretaña promete a Polonia su ayuda militar para mientras duren los tratos entre ambos pueblos (unos dos meses), y, todavía, añade a Beck que, si por la guerra Alemania no ha de obtener nada de Polonia, en cambio ésta debe pensar en satisfacer las lógicas aspiraciones  alemanas a poseer Danzig y el corredor políticamente polaco, pero racialmente alemán.
            Se da a Rumania promesa de defender su integridad… tres días después que Alemania se ha apoderado totalmente de la economía integral rumana, con mucho contento, por cierto, del Rey Carol y sus políticos odiados de aquel pueblo. Y sabido es que el pueblo que ha puesto en manos de otro su despensa ha perdido la independencia.
            Se apronta a traer a Yugoslavia, Turquía y Grecia para completar ese cerco supuesto, ignorando que esos tres países, donde gobiernan minorías antidemocráticas, tienen sus intereses políticos en otras zonas internacionales.
            Y así se va estructurando “in mente” el cerco alemán, en condiciones que se fijan precisamente para que realmente Alemania obtenga en paz lo que podría obtener en guerra.

            c) El punto más interesante de esa labor chamberlainiana se refiere a sus tratos con Rusia, secundados por la misma tendencia rusófila del gobierno francés de derechas.
            Mirando el pasado próximo, nos encontramos con dos hechos culminantes.