Pre Guerra 1939 04 08 b

Nacionalismos vigilantes La SI  08/04/39 p. 3-4

Nacionalismos vigilantes
La SI  08/04/39 p. 3-4

            De mal saca bien la naturaleza. Con perdón de los arrollados por las circunstancias, que son las víctimas y el abono dentro del cual se alimentan  las raíces de los nuevos tiempos arrolladores. Y entre ese fárrago actual de política alta y de política baja, saca cabeza el bien de dar a cada raza personalidad política, dentro de los diversos Estados.
            La política al día –a lo siglo X1X agonizante- tenía necesidad de envolver el despotismo máximo con tupidas hojas retóricas. Ese despotismo consistía en, dentro de cada Estado- una raza aplastar a las otras, cercenándoles el pescuezo espiritual que es el idioma propio y la voluntad decidida de gobernarse compatiblemente con la especial manera de ser cada nación idiomática. Dios y la naturaleza estructuraban el mundo en variantes idiomáticas. Los políticos –cristianos y anticristianos, todos unos ante la farsa política- enmendaban la mano a la naturaleza y a Dios.
            Es mérito de la nueva Alemania el haber proclamado el derecho de los pueblos raciales a gobernarse como quisieran; a gozar ampliamente dentro de un Estado extraño a ellos, de una máxima autonomía, especialmente idiomática, educacional y civil. las minorías polacas actualmente dentro de Alemania, gozan del derecho incontrolado de tener sus escuelas con profesores polacos e idioma polaco, entre otros derechos igualmente esenciales. Y ha sido una buena noticia, dentro del dolor del pueblo checo, la de que seguiría gozando esa raza, dentro de Alemania política, de una total independencia educacional, idiomática, jurídico-civil, administrativa. Es decir, una especie de federación con el pueblo conquistador.
            A consecuencia de los acontecimientos checoslovacos, han revivido esas cuestiones idiomáticas en otros pueblos. Ahí (p. 4) tenemos el retrato del jefe de la oposición croata (de cuyo problema nos hemos ocupado recién en estas columnas) (ver Yugoslavia. JVG), que acaba de ser consultado por el gobierno yugoslavo acerca de las pretensiones mínimas del pueblo croata, hasta hoy violentado por los servios, sus hermanos. Y ahí está ardiendo la Cuestión Flamenca, en Bélgica, que se ha mostrado ahora en las elecciones de estos días nuevamente, y de la cual daremos cuenta al recibir por manera fidedigna, los datos totales de ese acto electoral.
            Esto marcha bien. No podríamos negar la tendencia mundial –la necesidad- de grandes Estados. Pero esas concentraciones de pueblos dentro de un solo Gobierno general solo de una manera pueden lograrse: a base de una amigable federación en que, sin pensar en grandes ni chicos, cada raza, nación e idioma se hallan felices dentro de un gran Estado, por sentirse completamente dueños de sus destinos y ganando con una unión federal superior.