Pre Guerra 1939 04 22
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El diablo predicador. Contextura internacional de la Europa que agoniza (11) La SI 22/04/39 p. 1-4

El diablo predicador. Contextura internacional de la Europa que agoniza (11)
La SI 22/04/39 p. 1-4

X1V Monarquías duales unipersonales
            La solución que ha dado Italia a la cuestión albanesa es digna de estudio. Y es interesante relacionarla con algunos hechos del pasado y del presente.
            La fórmula legal que el Duce ha escogido para la entrada de Italia en aquel país es la de una Monarquía Dual, es decir, el ofrecimiento de la Corona por parte de albaneses al Rey de Italia. De este modo, al menos bajo el aspecto internacional, Albania no deja de ser independiente, aunque bajo la corona ceñida por la misma persona que ciña la italiana.
            Esta solución tiene precedentes próximos y remotos.
            Hace solo diez años (1929) que el Imperio británico se constituía de esta forma. Canadá, Sud África, Australia, Nueva Zelanda, Irlanda en aquel año, se separaban completamente de Gran Bretaña y asumían el carácter de países absolutamente independientes. Pero elegían todos y cada uno por Rey al que lo era de Gran Bretaña. De esta manera el Rey Jorge lo es de media docena de países a la vez pero independientes entre sí. Y éste es precisamente el armazón interno del Imperio británico, integrado además por la India y una infinidad de países coloniales situados en todos los mares y continentes.
            Cierto que en el caso inglés se trata de un proceso de desintegración, procediéndose de la sujeción a Inglaterra a la independencia. Mientras que, en el caso de Albania, se trata de un proceso a la inversa, de integración, pasando de la independencia más o menos real a la dependencia italiana. Pero en ambos casos se llega a la misma conclusión, aunque procediendo de puntos contrarios.
            En los antiguos tiempos hubo un ejemplar de esta clase de uniones personales que duraba siglos, muy anterior a la corona dual de Francisco José de Austria-Hungría, y aun a la corona dual de Carlos 1, rey de España y emperador de Alemania en los comienzos de la Edad Moderna. Aludimos a la unión de Cataluña, Aragón y Valencia durante la Edad Media, cada uno de cuyos países españoles vivía absolutamente independiente de los otros, con su Parlamento, su Gobierno y su Constitución, pero los unía a todos el mismo Rey, que si residía en Barcelona, debía ir en peregrinación jurando las Constituciones de cada región al principio de su reinado, y debía entenderse con tres parlamentos distintos.
            Actualmente, además del Imperio inglés,  han adoptado esta forma de unión Dinamarca y la isla de Iceland, solitaria en medio del Océano. El rey danés lo es también de Islandia. Y no hay otro ligamen que una a ambos pueblos, a pesar de lo cual nunca han marchado más acordes y unidos que ahora. Porque no hay cosa mejor que el respeto de los derechos ajenos para que las amistades sean sinceras y perduren.
            No se puede negar a Mussolini sentido práctico y estrategia hábil. Lo delata esta solución de “unión personal” que ha sabido escoger para legitimar su irrupción sobre Albania.

XV. Danzig
            En los mapas publicados en los números anteriores, el lector encontrará la ciudad de Danzig, que es una de las monstruosidades de que puede envanecerse el Tratado de Versalles. Afortunadamente, esa monstruosidad parece que tiene contada su existencia, pues todo parece insinuar que pasará esa bella ciudad a manos de Alemania.
            Danzig está situada en la parte oriental del corredor que Versalles concedía a Polonia para que sacase cabeza al mar. La costa es puramente alemana, pero, pese a esto, era concedida a Polonia, la cual creaba en ella un lindo puerto Gdinia, para servir de puerta de entrada y salida a los productos de su comercio exterior.
            ¿Por qué Danzig era separada de Alemania y declarada ciudad libre, contra la voluntad decidida de sus habitantes? Los motivos marxistas de siempre: declarada esa ciudad Estado independiente, era nombrado Gobernador de ella un extranjero, a las órdenes de los vencedores. El comercio de éstos tenía en el Báltico, además de Memel, un buen punto de apoyo. Y además, las naves de guerra de los Aliados tenían en  ella una base de operaciones.