EDU en La SI Otros 40 02
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EDU en La SI Otros 40 02
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Los jardines infantiles en las fábricas Antonio López (Berlín) La SI 03/02/40 p. 5
La juventud alemana en el campo Antonio López (Berlín) La SI 03/02/40 p. 6
La Instrucción Secundaria en Bolivia (2) Vicente Donoso Torres La SI 03/02/40 p. 12  (continuación)
La Instrucción Secundaria en Bolivia (3) Vicente Donoso Torres La SI 10/02/40 p. 12 (continuación)
La Instrucción Secundaria en Bolivia (4) Vicente Donoso Torres La SI 17/02/40 p. 12 (continuación)
La Instrucción Secundaria en Bolivia (5) Vicente Donoso Torres La SI 24/02/40 p. 12 (continuación)

 

Los jardines infantiles en las fábricas
Antonio López (Berlín)
La SI 03/02/40 p. 5

 A iniciativa del Frente Alemán del Trabajo se han instalado jardines infantiles para los hijos de las  obreras y empleadas en un gran número de fábricas, satisfaciendo con esto una necesidad apremiante. Con el número cada vez más creciente de las mujeres casadas que trabajan en las fábricas o demás explotaciones industriales, los jardines infantiles ya existentes de la Beneficencia pública nacional-socialista no son suficientes para responder a la demanda actual.
 Todas las madres que no tienen ocupación y antes solían enviar a sus niños a un jardín infantil, están obligadas ahora a cuidarles ellas mismas para que se pueda atender a un número mayor de niños cuyas madres trabajan.
Las guarderías infantiles instaladas dentro de las fábricas tienen la gran ventaja de que las madres están siempre cerca de sus hijo lo que es de suma importancia si se trata de niños de pecho.
Las madres no necesitan preocupaciones de bienestar de sus hijos  mientras que trabajan en las fábricas aún cuando les toca el turno de noche. En las guarderías infantiles, los pequeños están siempre –de día y de noche-  bien atendidos.
En estos jardines infantiles trabajan en primer lugar las jefes de la organización de las muchachas alemanas, cuya labor ha dado tan buenos resultados de que en mucho casos se les ha encomendado la dirección de tales guarderías infantiles. Se han instalado cursos especiales para estas jefes, en las cuales se las preparan cuidadosamente  para su nueva misión, enseñándoles canciones y juegos infantiles, etc. 
 Los pequeños se sienten como en su propia casa en los jardines infantiles instalados en las fábricas. Aquí hay muchos niños con los cuales pueden jugar y las señoritas que les atienden saben contarles tantos cuentos maravillosos que los chicos no echan de menos el cariño del hogar.
 Todos los días se fabrican ejercicios físicos. Hay lavados y duchas para los niños. Durante la siesta, se sacan las camas al aire libre para que estos puedan aprovechar el sol. Mucha gracia les hacen los platos pintados con dibujos alegres y todos los pequeños se empeñan en comérselo todo para ver el auto, radio receptor o el animalito pintado sobre el fondo del platillo. Y siempre cuando alguien viene a verles, le dicen, indicando a la ventana: “Mira, allí trabaja mi mamá. Después va a recogerse”.

La juventud alemana en el campo
Antonio López (Berlín)
La SI 03/02/40 p. 6

 Al salir la Juventud alemana de las ciudades para el campo, en este verano, fueron muchos los que opinaron que su colaboración en las faenas agrícolas no podría ser de gran utilidad. Estas dudas son quizá justificadas en boca de gente que entiende algo del rudo trabajo en el campo. Pero hemos tenido ocasión de charlar  con un delegado de la Juventud Hitleriana que ha probado lo contrario de estas suposiciones. En sus múltiples viajes de inspección, en los cuales tenía que vigilar  por las condiciones de alojamiento, el estado de salud, etc., de los jóvenes auxiliares, ha podido convencerse personalmente de que la prestación de servicios de la juventud en la cosecha ha dado los más halagüeños resultados.
 - Un día llegué a un pueblecito de la “Uckermark” –nos dice el delegado. Llovía a cántaros. La carretera se había convertido en un gran charco. En la fonda me encontré con algunos campesinos, entre ellos el jefe de los campesinos de la aldea y con el jefe local del Partido.
 - “¡Qué lástima!” –dijo el jefe de los campesinos. “Tenemos ahora tantos auxiliares y con el mal tiempo que hace no podemos continuar nuestro trabajo en el campo. Hace algunos días que han llegado a mi finca los muchachos de la Juventud Hitleriana ofreciéndome sus servicios. Para no desperdiciar el tiempo, hemos comenzado a trillar el trigo y tengo que