EDU en La SI Otros 40 03
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La Instrucción Secundaria en Bolivia (6) Vicente Donoso Torres La SI 02/03/40 p. 12  (conclusión)
La libertad civil y política en el pueblo de los Incas (1) Pastor Valencia Cabrera (La Paz) La SI 02/03/40 p. 12
La libertad civil y política en el pueblo de los Incas (2) Pastor Valencia Cabrera (La Paz) La SI 09/03/40 p. 12

La Instrucción Secundaria en Bolivia (6)
Vicente Donoso Torres
La SI 02/03/40 p. 12  (conclusión)

padre) a las fechas departamentales y otras, es preciso, igualmente, o suprimirlas o limitarlas en homenaje al fortalecimiento de la raza y al levantamiento del espíritu de trabajo, de que tanto necesitamos los bolivianos para superarnos y progresar. En otras latitudes, los estudiantes son verdaderos estudiantes, trabajan fuerte y concurren a clase aún en medio de la nieve.
            Por suerte, la comprobación que han hecho los médicos escolares sobre la normalidad de la asistencia de los alumnos durante la estación invernal pasada, y el estado sanitario satisfactorio de los mismos, es un argumento favorable a mis ideas, que son también las de todos los padres de familia.

Condiciones generales para la reforma

            Todos estamos de acuerdo en la urgencia de una reforma de la enseñanza secundaria. Los padres de familia hace tiempo que la añoran; los profesores acaban de pedirla; y las autoridades esperan la opinión de los técnicos.
            Ojalá que éstos no se contenten con una transformación periférica, disminuyendo los años de estudios, cambiando las materias o trasplantando nuevos sistemas. La reforma tiene que ser más profunda e integral: en el espíritu y en la forma, en el conjunto de la educación involucrando a la universidad, y en la parcialidad de cada ciclo.
            Luego, es necesario recordar que toda transformación requiere dos condiciones fundamentales: humana la primera y económica la segunda. Ahora bien, ¿dónde se encuentran los hombres, los maestros que aplicarán la reforma, si los titulados apenas llegan al porcentaje del 10%? ¿Y dónde están los recursos económicos que la han de hacer viable, si el país atraviesa por la crisis de post-guerra del Chaco y de la contienda europea actual?
            Es bien sabido que los mejores planes, programas y métodos fracasan si los encargados de ejecutarlos carecen de conciencia profesional y de preparación pedagógica. Ambas cualidades llevan al sentimiento de la nobleza de la misión magisterial y a la comprensión del problema educativo, de la parte espiritual y alada que flota en todas y cada una de las asignaturas, para contribuir al nacimiento de esa flor central, vigorosa y espléndida que se llama la personalidad del educando.
            La reforma tiene entonces que empezar por la de los mismos profesores. Por una parte, estos deben dejar de ser simples catedráticos, transmisores de conocimientos, repetidores de lecciones que se agitan en ir de un plantel a otro. La escuela boliviana, pobre como es todavía, necesita maestros con alma de apóstoles, y la educación nueva pide maestros-guías que sepan dirigir el propio aprendizaje de los alumnos, sin dogmatismos ni anulaciones de su espíritu creador.
            Por otra parte, hay que completar la organización de la Escuela Normal de Sucre, donde se forma toda la docencia, antes de pensar en la fundación de otras nuevas. Lo esencial es convertirla en un verdadero INCE, esto es, en un Instituto Nacional de Ciencias de la Educación, de donde salgan los futuros maestros preparados científica y pedagógicamente, henchidos de ideales generosos y tocados de la santa alegría del Sembrador (Véase mi folleto “Organización de la F. de Ciencias Pedagógicas”).
            La dificultad inmediata está en abandonar prejuicios y procedimientos de conveniencia, en sacrificar materias de predilección, en perder el distintivo de la especialidad por un resultado un tanto impersonal, pero amplio y magnífico, cual es la formación total del educando. La dificultad está, pues, en traspasar los límites del interés personal para penetrar en el terreno de los intereses generales de la nación.
            Para obviar esta dificultad, el Estado tiene que remunerar mejor el trabajo del profesorado, tiene que rodeársele de todas las comodidades materiales y espirituales del ambiente, mobiliario, bibliotecas, gabinetes y demás útiles de enseñanza.