diplomáticas 41 07 a 09
Índice del Artículo
diplomáticas 41 07 a 09
Página 2
Página 3
Página 4
Página 5
Página 6
Página 7
Página 8
Página 9
Página 10

Diplomáticas. Nueva Diplomacia XXX1X La SI 05/07/41 p. 14
Diplomáticas. Nueva Diplomacia XL La SI 12/07/41 p. 10
Diplomáticas. Nueva Diplomacia XL1 La SI 19/07/41 p. 10
Acuerdos de La Habana La SI 19/07/41 p. 10
Nuevos “missi dominici” La SI 19/07/41 p. 10
Diplomáticas. Nueva Diplomacia XL11 La SI 26/07/41 p. 14
Diplomáticas. Nueva Diplomacia XL111 La SI 09/08/41 p. 13
Dr. Paul Barandon La SI 09/08/41 p. 13
Presidente de Haití La SI 09/08/41 p. 13
Diplomáticas. Nueva Diplomacia XL1V La SI 16/08/41 p. 10
Diplomáticas. Nueva Diplomacia XLV La SI 23/08/41 p. 14
Diplomáticas. Nueva Diplomacia XLV1 La SI 30/08/41 p. 10
Diplomáticas. Nueva Diplomacia XLV11 La SI 06/09/41 p. 14
Diplomáticas. Nueva Diplomacia XLV111 La SI 13/09/41 p. 10
Diplomáticas. Nueva Diplomacia 1L La SI 20/09/41 p. 11
Inaceptable La SI 20/09/41 p. 11
La Razón La SI 20/09/41 p. 11
Instituto de Altos Estudios Internacionales La SI 20/09/41 p. 11
Diplomáticas. Nueva Diplomacia L La SI 27/09/41 p. 10

Diplomáticas. Nueva Diplomacia XXX1X
La SI 05/07/41 p. 14

            Pero ¿qué raro puede ser que la opinión general opine que la diplomacia no repara en medios si son los mismos diplomáticos los que así piensan de sí mismos, teniendo como gloria y cosa de inteligencia el engaño, la ficción y el tomar el pelo a los gobiernos ante los cuales están acreditados?
            De una larga vida relacionada con estos medios podríamos extraer numerosos ejemplos típicos, que nos mostrarían estos tres hechos:
            1º que los diplomáticos que realmente valen, están firmemente seguros de que su misión consiste especialmente en enredar al contrario, usando de todos los medios a la mano, cualesquiera que sea su calidad moral;
            2º que los diplomáticos que valen poco, aún sin lograr éxito en sus maniobras, están también convencidos de que ese éxito depende de su capacidad de emborrachar la perdiz, hacer pasar gato por libre y realizar las simulaciones más bien tramadas; y
            3º que de la misma manera piensan los diplomáticos de la otra parte, por tanto ambos lados dispuestos a ver quien engaña a quien.
            Ciertamente que no llegaremos al extremo de decir que no haya excepciones. Seguramente que en la historia diplomática hallaríamos hombres sinceros, que han hablado con el corazón en la mano, han procurado perseguir la verdad y no usar más que medios decentes para lograrla. Pero esas excepciones no alteran la regla general.
            La diplomacia a la antigua había adoptado aún características exteriores para mostrar esa malicia que tenían los más listos y que simulaban tener los más tontos: la sonrisa burlona, el guiñar del ojo, el enfático aspecto del hombre que no se asusta ante cualquier medio, el hablar por manera especial manifestadora de poseer ese “título” de superioridad engañadora; en suma, esa tendencia a hacer aparecer como eminentemente elegante esa pose de enredador y engatuzador.

Diplomáticas. Nueva Diplomacia XL
La SI 12/07/41 p. 10

            La diplomacia nueva, que no acepta auspiciar fines indignos, reñidos con la justicia, tiene por esto solo mucho avanzado en el sentido de escoger los medios para lograr el triunfo internacional de lo justo.
            El medio más fecundo dentro de la equidad es aceptar con ánimo sereno la realidad que presenta un problema examinado justamente. Si él es justo, el medio más adecuado para hacer triunfar ese criterio es exponer las razones que lo abonan. Quien persigue cosas injustas debe buscar enredos para hacer pasar gato por liebre y para él el apelar a la razón  no tiene valor alguno para su provecho.
            Una mesa redonda alrededor de la cual aparezcan las razones que abonan un problema bajo cierto aspecto es el medio más adecuado para el triunfo de la verdad y la conveniencia, que ha de ser a la vez el propio triunfo.
            Es esto interesante, por tanto, para no eternizar los problemas. Si todos se atienen a razón aunque ello perjudique los propios egoísmos, se encontrarán muy pronto en una zona común: la de la lógica y la verdad objetiva. Y los distanciamientos serán cada vez menores.
            La máxima del Evangelio: “la verdad os hará libres” será siempre la recomendación más eficaz que podrá hacerse a los que están en el deber de resolver trascendentales problemas internacionales.
            Ello es difícil. Estamos en una época que toca a otra cuya mira era el egoísmo y su camino la mentira y el engaño. Hemos mamado esta leche venenosa. Más, por mucho que cueste el esfuerzo, hay que realizarlo para enmendar rutas y colocar al mundo frente a una objetiva y clara verdad.