Alemania 41 06 07
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Alemania 41 06 07
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Guillermo 11 ha muerto La SI 07/06/41 p. 9

Guillermo 11 ha muerto
La SI 07/06/41 p. 9

            En la soledad de Doorn, aldea holandesa, ha muerto el que fue un día Emperador de Alemania y ocupó en la historia de Europa moderna un lugar extraordinariamente interesante. Sólo los críticos del porvenir podrán dar sobre ese gobernante una idea justa. Nos interesa ahora mostrar cuatro características que formaban parte de su personalidad.
            1.- Es innegable que Guillermo 11 poseía una personalidad interesante. El heredaba el Imperio recién salido a la vida, por manos del Canciller de Hierro, y sabía empujarlo con mano firme hacia caminos de efectividad. Durante su largo reinado, Alemania ascendía continuamente. El se preocupaba de todo, no contentándose jamás al papel de rey pasivo y príncipe zángano. El progreso material fue empujado con mano firme bajo todas sus manifestaciones. La aureola, ya tradicional, de la Universidad alemana llegaba, bajo su reinado, a aquellas alturas de reconocer el mundo entero que se trataba de lo más avanzado, activo y sobresaliente, acudiendo constantemente millares de sabios de todos los países a beber en la fuente científica del Imperio.
            El iniciaba con mano firme el período colonial de Alemania, habiendo logrado reducir a Gran Bretaña y Francia, temerosas de la potencialidad militar que había conservado Alemania desde Federico 11. El golpe de Agadir, por ejemplo, tras el cual lograba de Francia el Camerún y ventajas en el resto del África, fue algo, no sólo audaz, sino bien combinado.
            Podría procederse, por este camino, a través de las demás zonas de la vida alemana, encontrándose siempre la acción personal y continuada del Emperador, que no soltaba de la mano ninguno de los hilos que constituían la vida nacional.
            2.- El ex monarca era tenido como una especie de señor de la guerra, a causa de haber amenazado muchas veces con ella y de haber tomado parte tan importante en la contienda mundial. Más, quien estudie serenamente los acontecimientos, echa de ver que cada amenaza de guerra del Emperador era fruto de una injusticia que pueblos ávidos estaban tramando contra el pueblo alemán. Respecto de la guerra misma, no son germanos, sino escritores aliados los que han sentado que no fue, ni mucho menos, el emperador el causante, sino la víctima. La causa de aquella guerra sangrienta estaba en zonas plutocráticas e imperialistas, cuyos manejos han sido ya puestos en evidencia  en el imparcial terreno de la investigación científica.
            No era la guerra, sino el problema social, lo que preocupaba singularmente al ex Kaiser. Su constante preocupación fue siempre, a través de largos años, la vida y mejoramiento de las masas alemanas.
            Fue Bismark, antes que el kaiser Guillermo, quien tomaba bajo su protección al trabajador alemán, en la seguridad de que la justicia social era el aglutinante mejor para la unidad de la nación y una dinamicidad efectiva. Pero Guillermo 11 supo, no solo continuar esta política social, sino constantemente perfeccionar la existencia y ensanchar el campo de sus operaciones. De ahí que las innumerables zonas sociales relativas a relaciones entre el capital y el trabajo hayan iniciado en Alemania a la reformación en sentido socializante, y que haya sido constantemente ese país donde la legislación haya sido la más avanzada, tomando de ella ejemplo los demás países modernos.
            3.- Guillermo 11 cometía el error de jubilar a Bismark, efecto de su casi único defecto de querer ser él todo –en las glorias y en los trabajos- el primero. Bismark, fundador del Imperio y estructurador de la unidad alemana, procedía personalmente, a guisa de gobernante efectivo que entera al rey de lo que él está realizando. Y esa autonomía bismarkiana chocaba inmediatamente con un carácter que, no solo quería ser él el primero, sino que no toleraba que un rey se quedase tranquilamente cobrando sus honorarios, sin poner su parte en los avances de la nación.
            El alejamiento de Bismark traía diversas dificultades, pero principalmente una, que fue funesta a la postre: el cambio de la política internacional alemana, alejándose el emperador de Rusia y permitiendo, en consecuencia, que ese extenso país, entonces desgobernado por la camarilla zarista, se uniese pronto a Francia, constituyendo uno de los puntales más valiosos, aunque solo fuese pasivamente, de la triple entente británico-franco-rusa, que se oponía a la triple alianza germano-austriaco-italiana.