Guerra 1939 41 09 13
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Guerra 1939 41 09 13
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El gavilán sobre Turquía. Turquía en capilla  La SI 13/09/41 p. 1-3
El drama –o la comedia- del “Greer” La SI 13/09/41 p. 3-4
Las democracias conquistan Spitzbergen La SI 13/09/41 p. 4-5
Leningrado está rodeada La SI 13/09/41 p. 5-6
La Conferencia del Atlántico (conclusión) La SI 13/09/41 p. 7-8

El gavilán sobre Turquía. Turquía en capilla
La SI 13/09/41 p. 1-3

Los hombres son siempre los mismos. Cuando, leyendo en la historia de los imperialismos los métodos usados, por ejemplo, para la formación del Imperio británico, constatamos una constante persistencia en los caminos seguidos para sujetar a los pueblos, uno se hace cruces de la inconmensurable estulticia de los países colonizables en el sentido de no aprender jamás –a pesar de aquella persistencia- de los acontecimientos anteriores. Es que aquella sonora frase de no se qué literato, según el cual “la historia era el espejo y la escuela donde aprender las naciones” no es más que una elegante figura retórica. Los pueblos no aprenden nada, o, al menos, los que los gobiernan.
No es extraño, pues, que los que gobiernan el Irán tampoco acertaran a ver lo que evidentemente había de venir, si fácilmente se rendían sin concluir antes condiciones. Procedimiento, por lo demás inútil, si aquél que posee la fuerza carece de moralidad y le falta el sentimiento de dignidad de la palabra dada. 
 Recordemos la concepción del Tratado de Versalles, que tenía lugar meses antes de su nacimiento, mediante el armisticio. Las potencias aliadas proponen a Alemania 14 Puntos, a base de los cuales se hará el Tratado de paz, en caso de ser por ella aceptados. Alemania acepta. Depone las armas. Ya depuestas, y sin riesgos serios sus enemigos,  convierten en “chiffon de papier” los 14 Puntos, se niegan a reconocer la firma propia puesta al pie de ellos y hacen lo que les da la gana. Este procedimiento es usual. Aunque esté tan lejos de lo que hacen los respetadores de su firma y también los que saben pelear cara a cara y vencer. Proponen bases aceptables. Se desarma en virtud de ellas, el enemigo. En el instante mismo de verlo desarmado, se le echan encima. El resto puede imaginarse, por poco que concuerde el procedimiento con la hombría
 Entran en Persia a nombre de la democracia, para eliminar un país soberano, Rusia y Gran Bretaña. Las tropas persas organizan resistencia. Se promete al gobierno persa medidas más o menos aceptables en estos tiempos en que todo naufraga. Acepta aquel gobierno. Depone las armas. Son reducidas a la impotencia sus fuerzas. Inmediatamente se le imponen las duras condiciones  que le da la gana al invasor.
 En el número pasado decíamos que Persia ha quedado convertida en una colonia. El texto de las condiciones que le han sido impuestas por los agresores no se ha publicado todavía. Se teme que el mundo se entere de ello. Pero algunos avances periodísticos (dados por píldoras, para que no se indigesten en el estómago sensible de los pseudodemócratas) han sido conocidos. Como se dijo: colonia. Un pueblo eliminado de los Estados libres por los gonfaloneros de la Libre Determinación.
 1º Todas las regiones petroleras pasan a manos británicas, excluyéndose de ellas la autoridad y las tropas iránicas.
 2º Los rusos controlan la mitad norte del país, como puede verse en el mapa de la portada, la capital comprendida. 
 3º Ambos ocupantes tienen derecho a pasar material bélico, tropas, productos, por territorio persa, libres de control y de aduanas.
 4º No residirá en el país ningún alemán , siendo exportados a campos de concentración a país enemigo, los ahora residentes.
 5º Serán entregados a las autoridades británicas el Gran Mufti de Jerusalem, allá emigrado, así como unos centenares de árabes notables del Irac, Siria, Palestina y Transjordania, por de ideas nacionalistas y antiimperialistas.
 Nada más abusivo y poco ágil. Los británicos se quedan con las carnes, para masticarlas convenientemente. Los rusos logran libertad de ideas y de establecer Soviets, es decir, de roer el hueso. La envidia y poca confianza en sí mismos de siempre: expulsión de los que hacen leal competencia. Como esto era resistido por el Parlamento, una comunicación era democráticamente anunciada: de no ser esas condiciones aceptadas de plano y rápidamente, el sultán será depuesto y la capital invadida. Fuera de esto, haced lo que queráis. Es decir, aprehendo a uno, lo ato de pies y manos. Fuera de esto: libre está: anda y haga lo que le parezca.