Guerra 1939 41 08 16
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Guerra 1939 41 08 16
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Embestida hacia el mar Negro. Hacia Odessa Nicolaiew La SI 16/08/41 p. 1-3
Conferencia Roosevelt Churchill La SI 16/08/41 p. 3-6
Bruno Mussolini y un gran problema La SI 16/08/41 p. 7
La libertad de los mares y el triste derecho de los neutrales La SI 16/08/41 p. 8

Embestida hacia el mar Negro. Hacia Odessa Nicolaiew
La SI 16/08/41 p. 1-3

 La legión de hierro ha tomado ahora la dirección de las tierras negras. Es la verdadera dirección. El desbordar de las legiones de acero por el corazón de la Rusia verdadera, era, ciertamente, algo que tocaba los lindes de lo heroico. Pero no era ésta, en verdad, la ruta por la cual empujaba el destino hacia el oriente a esas fuerzas sobre cuyas anchas espaladas descansaba todo el peso y toda la responsabilidad de una nueva Edad. ¡Ucrania! He ahí una palabra que abarca, cuando menos, tres objetivos, a cual más importante: despensa, camino de los petróleos, liberación de una raza.
 Más, antes será bueno echar una ojeada sobre los restantes frentes de batalla.

 a) En el extremo norte, alrededor de  Leningrado, la doble embestida ruso-finesa ha marchado lentamente, aun no sin resultados positivos. Los finlandeses han avanzado algo entre los lagos Ladoga y Anega (mapa 1).  Pero son los germanos de Estonia los que han dado un paso de gran eficacia.
 Durante los primeros quince días de la guerra, Lituania y Letonia eran conquistadas, así como el sur de Estonia. Periodistas demasiado apresurados nos contaban entonces que el centro y norte de ese país había caído también. No resultaba cierto. Fue tanta la resistencia rusa y tan acertada su dirección, que han estado más de un mes los alemanes para poder reducirlos, y no todavía del todo. Este resultado parcial ha tenido lugar esta semana. Estuvo precedido por la eliminación, diez días atrás, de un gran bolsillo en la costa poniente del lago Peipus. La ofensiva hacia el oeste, para llegar al mar por parte de los germanos, fue detenida nuevamente Los contraataques rusos, desde la costa sur del golfo de Finlandia, eran continuados y recios. En esta semana una punta de lanza lograba llegar a Narva. Con ello quedaba cerrada la retirada  para los rusos de Tallin (Reval) y formado un bolsillo donde marca el mapa. De este modo la acción germana se dividirá ahora, naturalmente, en dos partes: una, que cuidará de eliminar en su poniente el bolsillo ruso, cuyos encerrados no tienen otra escapada que arrancar por mar a Hango, (Finlandia) sí es que les es posible. De no, más de cincuenta mil rusos serán más tarde o temprano atrapados. Con ello, Estonia quedará completamente en manos alemanas.
 Día a día nos hablan los cables  del lago Ilmen, en cuyo septentrión nace el frío río Luga. Los alemanes lo habían traspasado, en su curso alto, dos semanas atrás. Ahorta lo han atravesado por su desembocadura, apoderándose antes de Narva. De este modo la mayor parte de la costa sur del golfo de Finlandia ha pasado en manos del invasor. Resta a los rusos la parte comprendida entre Narva y Leningrado, pasando por Peterhof y Grashina, ambas comprendidas dentro ya de las fortificaciones exteriores de Leningrado.
 Como, al parecer, otra columna, avanzando más allá del lago Ilmen ha alcanzado la línea ferrocarrilera que de Moscú va a Leningrado, esta ciudad estaría ya parcialmente rodeada.
 La resistencia rusa ha sido en este sector formidable y continúa siéndolo. Se ha peleado a morir y a matar. Se ha mandado, por parte rusa, a este campo miles de soldados bisoños y mal armados, como nos comunican los alemanes. Aún así, han resistido heroicamente. Es mucho poder decir esto, que comprueba una vez más los juicios emitidos de siempre en estas columnas respecto del ejército ruso.
 Dentro de una semana es probable que haya en esta zona novedades aún mayores que ésta de haber llegado los alemanes a Narva, y por lo mismo, a la costa vecina a Leningrado. En estas novedades serán nombrados cada día más los cuatro grandes lagos de la región: Ladoga, Onega, Peipus, Ilmen.

 b) En el sector central de la lucha, frente a frente a Moscú, los telegramas nos dicen que han sucedido pocas cosas. Probablemente, han sucedido muchas cosas, aunque no muchos cambios.
 Ganada la batalla de Smolensk por las fuerzas alemanas, después de veinte días de lucha y con la eliminación de un bolsillo dentro del cual cayeron, entre prisioneros y muertos, más de 500 mil rusos, todo parecía fácil para un instantáneo avance alemán hacia la capital rusa.  No ha sido así. La punta de lanza alemana recibía en la mitad misma del camino entre Smolensk y