diplomáticas 41 12
Índice del Artículo
diplomáticas 41 12
Página 2
Página 3

Diplomáticas. El secreto diplomático lV. La SI 06/12/41 p. 14
Diplomáticas. El secreto diplomático V. La SI 13/12/41 p. 9
Diplomáticas. El secreto diplomático V1. La SI 20/12/41 p. 10
Diplomáticas. El secreto diplomático V11. La SI 27/12/41 p. 13

Diplomáticas
El secreto diplomático lV
La SI 06/12/41 p. 14

            Semanas atrás se reunían en el Atlántico dos personajes políticos que dirigen los destinos de dos de los pueblos de habla inglesa: Mr. Roosevelt y Mr. Churchill (ver Guerra 1939-1945, La SI Agosto y Septiembre 1941.JVG). Los acompañaban unos veinte individuos por lado. Celebraban como media docena de conferencias absolutamente personales y privadísimas los dos Jefes. Con los acompañantes celebraban continuas Conferencias. Nada de lo allí tratado se conoce. El secreto más absoluto rodea esas sesiones. Se comunicó al mundo una Relación de 8 Puntos que carecen de toda importancia, acerca de los cuales no discutían ni siquiera media hora. Allí fueron tratados problemas internacionales de gran envergadura. Secreto absoluto sobre ellos, por parte de los dos sumos sacerdotes de las ideas democráticas. Exactamente igual que en las más densas dictaduras.
            Allí se trató de algo excepcionalmente interesante. Primero, EE. UU. planteaba por primera vez a cara descubierta sus dos exigencias para colaborar en la guerra: 1º ella debía durar cuando menos los años de la Tercera Presidencia de Roosevelt. El supremo interés norteamericano (desocupación, vertebral el monroísmo en América) lo exigía. 2º EE. UU. debía suceder en el área americana (cuyos límites EE. UU. definiría) a los intereses británicos, tanto comerciales como bélicos. Segundo, eran tratados seguidamente los problemas de interés común a los dos pueblos reunidos, siempre bajo la base unilateral de las dos condiciones anteriores: plan para aniquilar simultáneamente a la Alemania enemiga y a la Rusia amiga; conquista de Persia, Arabia, Afganistán, Egipto, por fuerza de armas democráticas; repartición de los extremos del Imperio ruso: Cáucaso, Siberia, etc. etc.
            No se dirá que media docena de problemas de esta laya carezcan de importancia. Nada sabe el mundo de ellos oficialmente no se sabe siquiera que han sido tratados. No se trató allá oficialmente, más que de aquellos absurdos 8 Puntos…
            Sin embargo, aparte otras fuentes de información, se sabe que eran tratados aquellos puntos por forzada exigencia de los hechos. Habían de ser tratados esos puntos, y, por lo mismo, lo fueron. Es inútil que un analfabeto nos venga con que las cosas se saben solo si las publican los que las tratan. Hay sucesos que se pasan matemáticamente, en sus líneas esenciales, “como deben pasar”. Porque el sol no nace porque lo acuerden cuatro caballeros, sino porque, dadas las condiciones del mundo, él ha de salir.
            Pasarán años, tal vez meses no más. Y el lector podrá recordar estos conceptos. Porque vendrá día en que se sabrá lo que se trató, lo que se acordó y aún si esos acuerdos eran rubricados con satisfacción por ambas partes.
            Por esto, juzguemos el resto. La Diplomacia abierta a la manera que se llama democrática está representada por esos caballeros cuya gestión pública constituye la diplomacia más cerrada y el secreteo más absoluto que se haya registrado jamás.

Diplomáticas
El secreto diplomático V
La SI 13/12/41 p. 9

            Por lo que acabamos de decir, se ve que hay que dar a este problema un tinte exclusivamente académico, o, si se quiere, para un futuro mejor de la humanidad. Y, cuando desde Londres nos viene la frase “round table”, hay que guiñar maliciosamente el ojo y no dejarse tomar el pelo. Tal como hay que hacerlo, por ejemplo, cuando Mr. Roosevelt nos habla en broma de la libertad de los mares y él es partidario del bloqueo de los demás. Si es broma, puede pasar. Pero es evidente que no son estas las horas para tomarle el pelo a los gobernantes de los demás países. En rigor, hay que decir que el problema del secretismo diplomático no ha existido jamás prácticamente. No ha sido más que una pequeña farsa de lo que se ha llamado la democracia del X1X, constituida por la más feroz antidemocracia