1943
Índice del Artículo
1943
Página 2
Página 3
Página 4
Página 5
Página 6
Página 7
Página 8
Página 9
Página 10
Página 11
Página 12
Página 13
Página 14

Japón reforma su sistema educacional La SI 10/04/43 p.6
La nueva educación en el Japón.  Reforma educacional ejemplar La SI 26/06/43 p. 4-5
Benito Mussolini tal cual fue. 6. Crítica imparcial   La SI 31/07/43 p. 5
Benito Mussolini tal cual fue. 11.Un error social   La SI 07/08/43 p. 1
Benito Mussolini tal cual fue. 12. El error político   La SI 07/08/43 p. 2
Benito Mussolini tal cual fue. 19. El Fascismo y la Iglesia  La SI 14/08/43 p. 6
Benito Mussolini tal cual fue. 21. Desmembramiento de Italia  La SI 14/08/43 p. 8
Bibliografía. Claro Velasco: Mañana. Santiago La SI 21/08/43 p. 9
Autopsia de una palabra sonora Democracia  (134) “Quien ame la Democracia luche para extirparle los vicios con que la han esterilizado los demócratas”.- H. G. Wells. El paréntesis dictatorial   La SI 21/08/43 p. 12
El mundo y la Escuela Nueva   La SI 25/09/43 p.5-7
Autopsia de una palabra sonora. Democracia (139).
“Quien ame la Democracia luche para extirparle los vicios con que la han esterilizado los demócratas” .-  H.G.Wells   La SI 25/09/43 p. 12
Autopsia de una palabra sonora. Democracia (141).
“Quien ame la Democracia luche para extirparle los vicios con que la han esterilizado los demócratas” .-  H.G.Wells.  7. Universitarios inteligentes  La SI 09/10/43 p. 16
La educación nueva en Finlandia   La SI 30/10/43


Japón reforma su sistema educacional
La SI 10/04/43 p.6

Resumen de ideas: sobre la educación tradicional y la educación nueva, a propósito del caso de Japón; la alfabetización y educación; una crítica a la educación universitaria y técnica o profesional

    Esas agencias sin meollo, que sólo ven la parte epidérmica de los sucesos, no nos dicen nada sobre un hecho  que ellas han sido incapaces de captar, por más que representa algo tan importante como la guerra misma: el Japón ha puesto mano recia en la reforma educacional.
    Respecto a educación, los países actuales se dividen en dos grandes grupos: los que están sumamente descontentos de sus escuelas y Universidades, porque las reputan - y son- malas, y los que están felices con esos mismos sistemas, añadiendo al mal educacional ese otro mal de no saber verlo.
    Psicólogos y sociólogos modernos están palpando un hecho que muchos no saben ver todavía: que hay una proporción directa entre la extensión de la alfabetización de las masas y la intensidad de la idiotez humana; que hay una relación indudable, en proporción inversa, entre la extensión de los cartoncitos universitarios y la actuación lógica, inventiva y fecunda de los universitarios.
    Extendiendo estas ideas -que no lo son, sino hechos- se nota entre las masas de letradura una cada día mayor cerrazón mental, dominando aún en cuestiones como las sociales el puro instinto y la incomprensión. Es un hecho -del cual dio muestra evidente la ceguera de los jefes de industrias norteamericanas en 1929- que esos sabios economistas y conductores de negocios carecían de toda visión mental.
    Es un hecho que una de las causas de la ruina de los Estados modernos es la vaciedad de los universitarios, que caen como langostas, sin distinción de facultades, sobre el dinero público, con la suprema aspiración de "servir" al Estado, es decir, de alcanzar el pasivo, suave y tentador biberón nacional.
    En los países americanos esas notas desalentadoras no pasan ya inadvertidas por hombres de Estado capaces y sociólogos de realidades. La Escuela primaria -que Anatole France llamaba "deformadora de la niñez"- pasa el tiempo haciendo pasear a los niños, durante años y años, por la corteza de la letradura como si el alfabetismo fuese educación y formación. El Liceo se ha abrazado (con abrazo que parece de imposible sacar), a las ciencias abstractas, abandonando la vida y la realidad, y formando cerebros -amoblando cerebros- con el caudal más idiota de sabidurías inservibles. Aún las Escuelas llamadas prácticas están deformando su objetivo, dedicadas  -por ejemplo, los Institutos de Comercio a la formación de rebaños de escribientes, sin relación alguna con el directo ejercicio comercial. Y, en la cima de todo, las Universidades formando un porcentaje grande de mamones, el ideal de una formación investigativa de tipo nacional apenas vislumbrado en las alturas de las lejanas posibilidades.
    En América duelen estas verdades porque se han hecho la idea, absolutamente irreal, de que se critica la Escuela, el Liceo y la Universidad americanos. Se viaja poco, se conoce menos. Esa radical condenación educacional es totalitaria, sin excluir éste o aquél país. Ella obedece a un mal general. Y no podía ser de otra manera desde que Escuelas, Liceos y Universidades americanos son copia feliz -bien infelizmente, por cierto, para estos países- de la educación europea y norteamericana.
    Años atrás se abría en Francia una discusión que hizo época y no dejó de tener sus frutos beneficiosos. Se armó esa discusión acerca de la Sorbona. ¿Está a la altura esa famosa Universidad? Tomaron parte en ella unos doscientos sabios, varios de ellos profesores en la Sorbona misma. Llegaron a la conclusión unánime de que la Sorbona no realizaba la labor necesaria; que debía sufrir un cambio notable en objetivos, métodos e ideales.
    El Japón, cuya viveza es de todos conocida, ha puesto ahora, por mano del Estado, su atención en la educación de su juventud, desde la escuela primaria a la universitaria. Y no se crea que lo ha hecho a la manera norteamericana, completamente equivocada, de dar un giro belicista a todos los establecimientos educacionales; sino a base de normas más eficientes y normales: educar a los japoneses, desde la escuela de párvulos hasta las alturas universitarias, de cara a la vida; y como la vida abstracta no existe, de cara a la vida nacional y a su perfeccionamiento.
    Se perdió mucho tiempo en ese superficial siglo XlX, en discusiones tan inútiles como éstas: ¿debe