Colombia 41 03 22
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Elecciones en Colombia La SI 22 /03/41 p. 7-8

Elecciones en Colombia
La SI 22 /03/41 p. 7-8

            Acaban de celebrarse en la República de Colombia elecciones camarales y a la vez departamentales. Cuando recibamos las cifras exactas, daremos cuenta de los resultados. En bloc hablando, los cablegramas nos anuncian que el parlamento próximo estará constituido por tres grupos casi parejos: el conservador, el liberal del Dr. Alfonso López y el liberal del Dr. Eduardo Santos, actual presidente de la República.

            a) Desde el punto de vista interior, esas elecciones nos están dibujando un futuro partido de izquierda social, que se desprenderá, al fin, del partido liberal donde los partidarios de ex Presidente Alfonso López están actuando.
            La política colombiana se desarrolla a base de los dos partidos históricos. Entre los conservadores valiosos elementos de juventud se han ido separando disconformes con los principios individualistas de sus jefes. También han probado de separarse  núcleos de extrema izquierda social del partido liberal. Lo cual, de haber tenido éxito, había tetrapartido la política colombiana, formando al lado de los dos viejos partidos, otros dos nuevos, que podríamos llamar, atendiendo a sus programas de renovación: el Social Cristiano y el Socialista.

            Pero no parece que esas escisiones hayan prosperado, por lógicas que hayan sido. A ello ha contribuido, además del fuerte arraigo tradicional de los dos partidos históricos, el que ellos no hayan tenido reparo, con buen tino, en admitir, respectivamente,  muchos de los principios renovadores que deseaban los que acaudillaban esas escisiones. Así tenemos el Partido Conservador con un programa social muy avanzado y un Partido Liberal con principios sociales que lo han desligado del virus individualista que parecía esencial a todo liberalismo.

            El Partido Liberal ha logrado, sumando las dos ramas, dos terceras partes según los telegramas de votos nacionales. Querría ello decir que perdura la reacción anticonservadora, o, para mejor hablar, contra los gobiernos que antes del año 30 habíanse dormido sobre el lecho avejetado de un conservadorismo tan alejado de las conveniencias populares como del meollo de las Encíclicas papales, aunque fuese dirigido internamente por aquel Episcopado, evidentemente, en aquellos días, atrasado.
Con este nuevo Congreso queda asegurado el triunfo a una corriente social moderada y a una evolución tranquila. Porque, bajo este punto de vista, se reunirían en el Parlamento los votos conservadores con los del grupo gubernamental. Y formaría la oposición la mitad de la mayoría, los izquierdistas de Alfonso López, cuyas ideas, aunque piensen distinto muchos derechistas, dejan de ser extremistas. Sería interesante comparar cada una de las bases sociales que patrocina el grupo izquierdista con los teoremas sociales del Vaticano y las discrepancias serían mínimas en todo lo de aplicación inmediata, dejando aparte, se comprende, los principios filosóficos fundamentales que, empero, no aparecen en las leyes.
Quiero ello decir que la situación social –por tanto, la situación política- de Colombia no anda peligrosamente por los lindes de algún abismo. Si se pusiesen al habla los hombres sensatos –son los más- de cada uno de los tres grupos, seguramente que no solo se pondrían de acuerdo, sino que hallarían un aplauso general, en el cual discreparían solo grupos muy pequeños en ambos lados.
Puede asegurarse, siendo ello así, que la política interior colombiana marcha bien, contemplada desde las alturas en que la serenidad no resulta empañada por las nubes de pequeñeces partidaristas. Las discrepancias filosóficas entre los tres grupos son profundas. Pero sus deseos vis a vis de la dictación de leyes, casi podríamos decir que se confunden.
          Ello asegura a Colombiana continuación hacia un cada día mayor progreso, especialmente material. Y, si moralmente no es posiblemente así, es por culpa de los que, durante tantos años, acaparaban detrás del biombo moral una serie de maneras que representaban los egoísmos de una minoría sobre lo que Santo Tomás llamaba “el bien común”.
           Desde hace una docena de años, Colombia ha entrado en una nueva época, surgiendo iniciativas por todos lados, escudriñándose valles y quebradas, sabanas y llanuras, los altos cordilleranos y los intérminos bajos fluviales  del oriente. Se inicia la minería, se moderniza la agricultura, una juventud entusiasta, distribuida en los distintos grupos políticos, reconoce las