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Los cinco derrotados argentinos  La SI 09/03/46 p. 2-3
Autopsia de una palabra sonora Democracia  (259) La SI 13/04/46 p. 8
Autopsia de una palabra sonora Democracia  (260) La SI 20/04/46 p. 8
El Día de la Patria La SI 14/09/46 p. 4-5
La falta de organización La SI 30/11/46 p.1

Los cinco derrotados argentinos  La SI 09/03/46 p. 2-3
Resumen de ideas
: sobre la Universidad


            Mientras esperamos dar el resultado completo del acto electoral argentino, notamos ahora los cinco derrotados después del triunfo espectacular que se vienen anotando los laboristas de Perón. Porque, triunfe el candidato que triunfe, siempre la resonante victoria peronista sobrepasa, no sólo todas las esperanzas de los ciudadanos anti partidaristas, sino también todas las proporciones que podían asegurar a Perón, en los cuerpos legislativos, y en la pública opinión, la victoria de esas nuevas fuerzas argentinas.
            a) Ante todo, la derrota total y absoluta del dinero ...
            b) El segundo derrotado es la Prensa ...
            c) La Universidad argentina, tortuga que han sobrepasado los acontecimientos por manera acelerada, es el derrotado número 3.
            La Universidad moderna, continuación de una escuela primaria alfabética, fantizadora (sic), no ha sabido jamás ponerse a las órdenes de la moral y de los acontecimientos. Una Universidad que valga la pena, no sólo ha de saber auscultar los ruidos de la calle, depurándolos y sirviéndolos, sino que ha de saber avanzarse a ellos. Una Universidad a formar hombres previsores y en su actuación morales y libres no tiene de Universidad y de plantel de políticos más que el nombre, realmente usurpado.
            La Universidad del siglo XlX, en cuyas salas no se menta siquiera la Deontología y la responsabilidad social, ha dado un mal fruto: ha generado un pelotón de titulados que, en vez de ponerse al acecho de y a la delantera de los sucesos, buscándoles cauce para pasar a la nueva época mundial, se ha rendido de rodillas a las órdenes del Pasado agiotista, sirviendo de mozos –en los parlamentos, en los gremios profesionales con título, en los periódicos- a los intereses privados y a un mundo que se tambalea con los muros cuarteados.
            En estas elecciones argentinas se ha oído en cien ocasiones la Voz de la Tumba; a su servicio, los universitarios y las Universidades del mundo que cae. Sería cosa casi pintoresca reproducir los manifiestos de las Universidades argentinas, por lo menos muy inferiores a los de los sindicatos de analfabetos. Todos los viejos conceptos, las frases anacrónicas, doctrinas que eran nuevas hacia 1900, dignos de Matusalen, han sido vertidos por esos universitarios singulares que de profesor prehistórico a alumno adolescente-vejete, nos hablan como hablarían los bisabuelos de los lindos años de fines del siglo pasado. Manifiestos que podrían firmar sin dificultad ni observaciones los políticos de un siglo atrás, cuando el ambiente mundial era absolutamente distinto del presente.
            La avalancha de votos para Perón –modernos, prácticos, reventantes de aspiraciones y problemas- ha sido suficientemente elocuente para mostrar cómo los viejos universitarios (los viejos-viejos y los viejos-jóvenes) viven divorciados de la opinión popular –en suma, nacional- a pesar de lo cual nos vienen hablando de democracia: ellos viven de espaldas al pueblo, es decir, a la demos.
            La sublevación militar iniciaba, dos años atrás, una severa reforma de esa Universidad avejentada o momificada. Asustada por la gritería prehistórica de los universitarios del montón antañón, hacían marcha atrás y tenían la debilidad de reponer a las viejas momias y transigir con una juventud arterioesclerotizada. Ahora Perón y el parlamento peronista van a ver como esa Universidad que chillaba era Universidad anti-pueblo, antinacional, como lo indican esas elecciones. Y que es hora de meter mano en ella, aunque las heridas sangren o haya de suprimirse por unos años la instrucción momificada de unos universitarios que marcharían bien  si se tratase del 1850.
            Una de las señales de centenario atraso de esos universitarios, lo ha mostrado el proyecto de los militares de conceder para estas elecciones voto a la mujer. Las estudiantas universitarias saltaron con salto prehistórico: ellas son contrarias al voto a la mujer “porque, antes, debe ser debidamente educada”. Los “argumentos” –y “passez le mot”- que empleaban cincuenta años atrás todos los partidos “democráticos” para suprimir a la mujer el voto democrático. Y no saben todavía esas flamantes caducas universitarias jóvenes