Uruguay 41 07 19

El canciller Guani se equivoca La SI 19/07/41 p. 6-7

El canciller Guani se equivoca
La SI 19/07/41 p. 6-7

            La Cancillería  uruguaya ha tenido un nuevo fracaso en su manía filo-imperialista.
            Meses pasados actuaba el Uruguay –nadie conoce la causa- en un sentido netamente adecuado para instaurar fuerzas norteamericanas en Sud América, entregando a Estados Unidos, cuyo imperialismo se confunde con toda su historia, un trozo del suelo nacional, y precisamente la situación amenazadora para el estuario del Plata y la seguridad de Buenos Aires. Fue necesario que Argentina, Chile y Brasil se cuadrasen, para que Montevideo volviese atrás y se situase presionadamente dentro de los cuadros de una fiera y total independencia sudamericana. Se necesitaba de toda la fuerza del ABC para que el señor Guani cesara en sus propósitos, vencido, aunque no convencido.
            La lección, sin embargo, no había de aprovechar al eminente canciller del país hermano. Y así es como, después de varias conferencias celebradas con el Embajador de Estados Unidos en Montevideo, la Cancillería uruguaya se salía otra vez del derecho internacional con una propuesta absurda, que representaba una bomba en los cimientos mismos del derecho de gentes: “los Estados de América, en el caso de que uno de ellos (Estados Unidos) entrase en la guerra, no considerarían a ese Estado beligerante como Estado beligerante”.  Es el problema de aquel bromista que iniciaba una charla cómica con aquella frase conocida: “supongamos que un buen arroz no es arroz, sino una piedra de granito: ¿cómo se atreve usted a comerlo?”.
            Esta fue la propuesta, aunque los lectores duden de la noticia. Lo que no se conoce bien es el texto preciso de la propuesta uruguaya, que no lo han publicado ni la Cancillería de Montevideo ni los países que la han recibido. Cosa rara, que solo puede explicarse así: que la redacción sea ingenuamente fácil para la crítica bromista, o que sea tan claramente debeladora de los restos del Derecho Internacional que dé vergüenza el publicarlo.
Chile, Argentina, Perú, Colombia han rechazado de plano la propuesta uruguaya, o, para mejor hablar, la propuesta norteamericana presentada por el Adelantado de EE. UU. en la penetración americana. Las razones que ha publicado la Cancillería chilena ponen las cosas en su punto: es clara, precisa y convincente. Y aún se desliza sobre ella  una elegante sombra de humorismo: una de las razones aducidas es la de que  la aceptación de esta propuesta, dividiría la unidad de miras de las Repúblicas americanas… en el instante mismo en que aparecen –con solo rechazar esa propuesta uruguaya- divididas.
El Uruguay se está debatiendo en la miseria traída por los stocks invendibles de sus productos. Toda su economía nacional está desorganizada, a causa de la violación del derecho internacional por Gran Bretaña y Estados Unidos. Y, en esta apretura, a su canciller le acude una idea colosal: proponer que América pisotee también el derecho internacional -¿en favor de los uruguayos hambrientos?- en favor de los que, conculcando el derecho internacional en cuanto a comercio exterior, han hundido al Uruguay en los actuales abismos.