Estados Unidos 41 01 18
Índice del Artículo
Estados Unidos 41 01 18
Página 2

Mr. Harry Hopkins llega a Londres La SI 18/01/41 p. 5-6

Mr. Harry Hopkins llega a Londres
La SI 18/01/41 p. 5-6

            Desde que explotaba la guerra europea ha sido una idea fija en estas columnas –que responde a hechos que han venido a confirmarla- el que una de las cuatro o cinco raíces madres de esa guerra es la Cuestión Social. Tal ha llegado la situación de la vieja economía, que este año pasado de 1940 era amenazador para las camarillas que gobernaban Francia y Gran Bretaña. Habían de celebrarse elecciones generales. Y era casi seguro –y se puede eliminar el “casi”- que habrían invadido el parlamento en ambos países oleadas densas verdaderamente populares, que habrían barrido con la descomposición que dirigía de mal modo los destinos de ambos pueblos.
            Un hecho doble venía a confirmar pronto la suposición de esta revista, la única que avanzaba esta idea, que va siendo ya compartida por numerosas publicaciones: apenas la guerra se iniciaba, tanto Francia como Gran Bretaña, suprimían las elecciones generales, a pesar de tener a todos los votantes dentro del país y en posibilidad de emitir su voto. De este modo, contra la ley fundamental, los parlamentos de ambos países –y sus gobiernos- se erigieron a sí mismos a espaldas del sufragio. Todo, por cierto, en nombre de la democracia.
            Sin embargo, todo en vano. Han querido evitar la ola. La ola vendrá, tanto más arrolladora y trágica, cuanto más tarde en romper contra los escollos de la playa gubernamental. Una nueva Edad quiere decir una nueva Edad.  Y el eje central de esta palabra “nueva” estará precisamente en el problema social, enterrada una economía que hizo su época, aunque en su tiempo no dejó de llenar ciertos vacíos ocasionales.
            En Gran Bretaña el advenimiento del Cuarto Estado al Gobierno, lo aceleran medidas que,  debiendo pegar en Berlín, pegan en Londres y demás ciudades británicas. Me refiero al bloqueo. Una de las causas aceleradoras de ese movimiento son la escasez y los bombardeos, hijos ambos de ese bloqueo ansiando herir sin ley, no ha hecho más que herir a los que lo han determinado.
            Debe estar tan avanzado el movimiento social entre las masas británicas, que Mr. Churchill no ha tenido más remedio que colocar a tres obreros entre los cinco miembros que dirigen la guerra dictatorialmente. Tres obreros, dos de los cuales eran tachados de comunistas por el mismo Churchill, en los buenos tiempos en que la paz permitía denostar a los que en el país defendían la necesidad absoluta de enterrar de una vez un régimen económico que ha merecido la repulsa de todos los que no beneficiaban de él, desde los Pontífices de Roma a los jefes populares.
            Más, ahora el cable nos comunica una noticia que no sabemos si creer, con perdón de la agencia que nos la sirve: la TO. Ella la corta de un diario sueco, el cual para mostrar que no fantasea, habla del suceso con nombres, pelos y señales. Queremos reproducir íntegramente el suelto, procedimiento al cual no apelamos casi nunca en estas columnas:

            Estocolmo, 14. Noticia del corresponsal londinense del “Nya Daglight Allehanda”. El miembro de la Cámara de Comunes, Denis Pritt, manifestó en la Asamblea de la “Peoples Convention”, convocada el Domingo, que se reunió en presencia de 2.000 delegados que el fin de su movimiento era lograr un gobierno popular y poner fin a la guerra. Los delegados representaban grupos obreros de las industrias británicas de armamentos y construcción de aviones, así como empleados del ministerio de aviación y de la fábrica de fusiles de Enfield. Tomaron parte organizaciones de obreros de la defensa civil británica, representantes de comisiones de refugios, de sindicatos, de agrupaciones de inquilinos y de las amas de casa. Los oradores fueron el comunista Harry Politt, el oficial de la marina británica y escritor, comandante Young, así como el profesor Haldane, un sacerdote y dos médicos. Llegaron telegramas de felicitación procedentes de los Estados Unidos que fueron leídos en la asamblea con gran entusiasmo. Estaban redactados por Paul Robeson, quien celebraba la heroica lucha de la “People Convention”, y por el poeta norteamericano Theodor Breiser, quien exigía terminar esta guerra que solo se hace por dinero y privilegios.
            Los puntos principales de las decisiones tomadas en la asamblea son: 1º la creación de un Gobierno popular inglés que esté en condiciones de ganarse la confianza entre los obreros de todo el mundo.- 2º Mantenimiento del nivel de vida de la población británica.- 3º Defensa de los