Guerra 1939 41 03 08
Índice del Artículo
Guerra 1939 41 03 08
Página 2
Página 3
Página 4
Página 5
Página 6
Página 7

Los búlgaros se suman al Eje La SI 08/03/41 p. 1-5
Japón se impone en la Indochina. En el Extremo Oriente La SI 08/03/41 p. 7

Los búlgaros se suman al Eje
La SI 08/03/41 p. 1-5

            Cuando el jefe del Gobierno búlgaro ponía en Viena, en estos días, su firma al Pacto llamado Tripartito, algo estaba declinando en esos Balcanes que han sido teatro de tantos disturbios internacionales en los últimos años. Y es cosa rara que sea precisamente en el Oriente donde tiene lugar el poniente de la omnipotencia británica sobre esta región mundial.
            Veamos los distintos aspectos de esa rúbrica y sus consecuencias
           
            a) La firma del Pacto Tripartito significa, bélicamente hablando,  una sola cosa: que el país firmante se levantará en armas al lado de Alemania e Italia en el mismo instante en que otro país ahora neutral declarase la guerra al Eje. En buena tesis, por lo mismo, quiere decir que el nuevo país, defendido por las armas del Eje, se aparta de la zona bélica. Más, en hipótesis, ello extiende el campo guerrero; más no por propia voluntad, sino “por consecuencia”. Si Turquía, por ejemplo, declarase la guerra a Alemania, sería Turquía la que ensancharía el campo bélico. Que, tras Turquía, y en virtud del Pacto Tripartito, Bulgaria ensanchase más este campo, ello no sería más que un corolario del hecho turco que lo habría precedido.
            Más, la Declaración anterior búlgaro-turca, de no agredirse mutuamente, excluye la posibilidad de un ataque turco a Bulgaria. Por lo mismo, esa firma búlgara representa, de hecho, una mayor seguridad de paz en los Balcanes…aunque ello significase la invasión de Grecia por parte del ejército alemán: ambos países están ya muy fuera de la paz, y con ese nuevo campo de batalla no entraría un nuevo pueblo en la guerra.
            En la crítica anterior previendo los hechos –por lo demás a la vista- marcábamos en un mapa, no solo la inminente invasión alemana en Bulgaria, sino también los caminos que seguirían. Los cables nos han certificado que no andábamos equivocados. Y el lector puede volver sus ojos sobre aquel mapa si desea conocer las rutas de la invasión, que serán, también, las rutas para entrar en Grecia, si este país no pone seso y abandona una guerra que, en definitiva, ha de hundirla social, política y económicamente.
            El Pacto Tripartito va extendiendo sus tentáculos. Y ¿nos equivocaríamos si gritásemos ahora “Yugoslavia a la vista” y tras ella, todavía, otros dos países más?

            b) Sentemos el hecho, ante todo, del fracaso absoluto de la diplomacia sajona, en sus dos ramas inglesa y norteamericana. Acerca de esto, podemos revelar algunos hechos, que mañana la historia confirmará sin correcciones.
            La misión capital que llevó a a Mr. Hopkins, amigo personal de Mr. Roosevelt a Gran Bretaña, no era otra que combinar una nueva etapa diplomática, para oponerla a la brillante e incansable acción diplomática alemana. La segunda finalidad estaba en palpar a las masas británicas para ver hasta donde la capacidad de resistencia voluntaria llegaba en favor de la guerra.
            Esta última finalidad no debe extrañar. Todo el objetivo que Estados Unidos tiene en participar al lado de Gran Bretaña está en asegurar trabajo para sus desocupados. Para ello puede, lógicamente, aventurar dinero y esfuerzo. Estos fallarían, y se perdería todo, en el caso de que, imponiéndose las masas británicas, la guerra fuese cosa de poco tiempo. La opinión del enviado de Mr. Roosevelt ha sido que, si bien las masas están en su mayoría contra la guerra, sus jefes están completamente entregados a ella, no precisamente para ayudar a la plutocracia minoritaria que se beneficia con la guerra y el Imperio, sino para hacer de esta guerra el instrumento mediante el cual aquellas masas expulsarán en su hora del poder a la burguesía, adueñándose de la dirección pública.
            Este informe de Hopkins compagina bien con los planes del secreto “Comité del Cerebro” que constituye el verdadero Gobierno norteamericano. La continuación de la guerra ha de estar asegurada al menos para dos años. De ahí el hablarse continuamente  de “la superioridad británica de armamentos en 1942 y 1943”. Y es mejor todavía la segunda parte, es decir, el desmoronamiento de la burguesía en Gran Bretaña: en medio del turbión le será muy fácil a Norte América heredar el Imperio, allanándose a ello las masas triunfantes que no se han beneficiado jamás con el Imperio Británico.