Guerra 1939 41 07 05
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La guerra de los titanes. Alemania entra en Rusia La SI 05/07/41 p. 1-8
El absurdo en Siria. Wavell relevado 05/07/41 p. 9-10

La guerra de los titanes. Alemania entra en Rusia
La SI 05/07/41 p. 1-8

 a) Y… ¿qué me dicen ustedes de ese drama mammutesco, de proporciones apocalípticas, que está desarrollando sus escenas de fuego y acero en esas interminables llanuras rusas? Truenan miles de cañones. Obscurecen el sol millares de pájaros zumbantes. Ciudades innúmeras, colosales teas ardientes, iluminan las estepas. Docenas de miles de baratas  que escupen chispas barren con las cien patas de sus ruedas cuanto se pone a su paso. Los caminos son cintas inmensas de hurras gloriosos y de gemidos lastimeros. Y enormes masas, los ojos extraviados, unos, por el ciclón que los ha envuelto en su seno trágico; los otros, arrastrados por una ola de vientos de epopeya, viviendo horas cálidas, reventantes de historia…
 ¿Fueron cosa de enanos, esas gestas de Alejandro, cuando, con doscientos mil mercenarios caía  sobre el Oriente y cortaba, en esa Siria hoy también trágica,  el nudo gordiano que hoy, en escenarios gigantescos, están cortando también otras espadas fulgurantes? ¿Qué gestas minúsculas esas guerras de los Treinta Años, cuando los unos se comían a los otros y creíamos que ya no podía haber una mayor catástrofe? ¿Qué pequeñas cosas esos ejércitos de Napoleón y esos Marengo y Waterloo, cuando seis o siete “formidables” ejércitos de 50.000 hombres cada uno hacían retemblar el suelo de Europa como si se tratase del “summum” de las humanas posibilidades en cuestión de guerras que cavan surcos hondos en la marcha de los hombres?
 Queríamos algo digno de estas horas.   Como que olíamos los extremos gigantescos a que podía llegar el poder humano cuando ha de morir una Edad en el alboreo de nuevos tiempos. Aspirábamos a saborear ese pan no cotidiano de los días extraordinarios, cuando el ciclón arranca de cuajo los robles milenarios, y, en cambio, hace oscilar gentilmente los leves brotes que serán los robles de mañana. Aspirábamos a vivir un clima heroico, material y moralmente.  Y ahí está…
 Demos gracias a Dios por habernos tocado días tan maravillosos, que tantos millones de otros ojos  no podrán ver jamás. Por habernos tocado en suerte, ya que no hemos podido ser actores en plena actividad, ser cuando menos espectadores de esas jornadas, en que las sangres y los heroísmos amalgamados llevan en su seno las delicadas semillas de un futuro mundo mejor. Pío Xll acaba de pronunciar palabras de vida para que, cual rocío refrescador, caigan suavemente sobre los dolores y las hecatombes. Palabras que nos recuerdan que hay una Mano que sabe –“oh felix culpa, qua tantum meruit Salvatorem”- amasar las tragedias para convertirlas en fuentes de salud, sacando bien del mal y sembrando en medio mismo de la muerte gérmenes de vida.
 Constantemente hemos querido respirar, en estas pequeñas crónicas, ese aliento optimista, con el intento –que parecería loco y es un postulado de la alta química espiritual- de hacer planear sobre esa inmensidad de dolores una ancha sonrisa esperanzadora y la seguridad, no solo de que tantas tragedias no serán en vano, sino la certeza de que la humanidad ha venido a luchar bravamente para la conquista inmortal y no a podrirse sosegadamente en las aguas encharcadas de una paz de cementerios.
 Seguramente que ese nuevo acto de guerra germano-ruso es una nueva culminación de dolores. Es por esto que hay que recordar precisamente ahora que no se trata de retrocesos –como nos decía hace poco, con voz cavernosa de hombre dado a la pura materialidad, ese pobre Knox norteamericano-   sino que se trata de la humanidad heroica en marcha hacia aquella lucecita azul que titila en la lejanía del ideal.

 b) Nada exacto y limitado pudimos decir la semana pasada sobre la marcha de esa guerra de titanes. Es sabido que -como decía el “Daily Mail, inglés- solo hay una guía segura para la crítica que se precia en esta guerra: los Comunicados alemanes. Y éstos, siguiendo la norma usual, no han venido más que a los ocho días de levantado el telón para la tragedia. Estos Comunicados han llegado ya, y siguen ahora apareciendo día a día. Podemos ir, por lo mismo, no solo sentando los hechos acaecidos, sino también hurdir  una pequeña crítica sobre ellos.