Historia Moderna
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Florilegio del ideario de Bardina: Historia Moderna


a. Historia Moderna
Homo Homini Lupus. ¿A dónde va el mundo hecho una manada de fieras La SI 27/10/34 p.8-11 (ver tb. La SI  03/11/34 p.3; La SI  24/11/34 p.4;  La SI 29/12/34 p.7 col. 2)
b. Siglo XX. Cambio de Edad
    Arabia y Francia se ponen de pie en La SI 24/05/41 p. 1
c. Siglo XX. Nuevo Orden
Croacia adhiere al Pacto Tripartito. Croacia y Turquía firman en La SI 21/06/41 p. 7-8  
d. Siglo XX. La hora del Pacífico
La hora del Pacífico. La agonía del Atlántico. Las autarquías continentales, causas y efectos. La Simulación en la economía tradicional. La raza amarilla se pone de pié. Rusia asoma ante los icebergs norteños. ¿Resucitaría ahora la línea divisoria papal en el centro del Pacífico? en La SI 19/10/40 p. 1  


a. Historia Moderna
1.    La Yungla humana
La humanidad de nuestras horas es un hato de fieras salvajes. Rezuma por todos los poros del mundo, sangre y violencia. El odio superhincha los corazones; y, aparte alguna alma de Dios, que tiene sangre de horchata, la sociedad está dividida en dos hemisferios: el de los que llevan el puñal en la liga, prontos a armar camorra al lucero del alba, y el de los que escupen de asco, actitud más pesimista, todavía, que la del que blande puñal.
Los sucesos de estos días han acaecido como a propósito para que quien tenga ojos en su espíritu, sepa ver esto, precisamente: que, bajo mil diferentes aspectos, la caza del hombre es la preocupación constante del hombre
Abrase un periódico. Reléanse todas sus secciones. La crónica nos dice que la vida espectacular, digna de constar en columnas de imprenta, se reduce siempre a lo mismo: el nacimiento, desarrollo o aplicación de cien maneras distintas de molestar el hombre al hombre. Lo molesta, a veces, sinuosamente, a manera de serpiente venenosa. Lo molesta, a veces, cara a cara, dando zarpazos y saltando al pescuezo de la víctima. No son, sólo, noticias de policía: son todas las secciones igualmente mostradoras de cómo el que no embiste al hombre, es que lo acecha, buscando ocasión propicia para hincarle el colmillo en la yugular.

a) La caza individual afecta los más variados matices de la criminalidad boyante. En la base está la depravación mansa del degenerado; en la cima la epopeya viviente y coruscante del criminal que secuestra a un niño, exige un millón para su rescate, recibe el millón y asesina al niño.
Es espectacular esa criminalidad heroica y ruidosa, en que José María el bandido bota su corazón compasivo y aparece la crueldad refinada de la hiena, corporal y espiritualmente hedionda. Saltan seis a una oficina, roban la caja y abren el vientre cálido a la joven cajera, “hands up” para mejor operar. Secuestran en auto a un infeliz muchacho cobrador, le roban el dinero, lo abren de arriba abajo y botan el cuerpo destripado. Se arrojan como diablos sobre una mujer, para arrebatarle una pequeña cartera y la botan para ello al otro mundo, con un laquazo inmisericordioso sobre la nuca. Echan mano sobre un lindo capullo humano, introdúcenlo asfixiándolo en un automóvil, desflorándolo en competencia de grosería y ruindad, cercénanle luego el blando pescuezo. Roban todo lo robable en pleno día y sálvanse arrancando en un elegante motor, en cuya popa una ametralladora último modelo escupe balas envenenadas sobre policías y transeuntes.
Epopeyas de sangre y audacia, que pierden su carácter heroico, no por no tenerlo, sino por la repetición constante de ellas y la abundancia de héroes del mal que de ellas son capaces.
    Al lado de esa crueldad audaz y consciente, la perversión inconsciente del ratero vulgar y del degenerado sexual, que forman ejércitos en cuyas filas inmorales forman ya la mayoría de