Guerra 1939 42 01 03
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Japón conquista la región del estaño. Japón avanza en todos los frentes La SI 03/01/42 p. 1-4
Cirenaica en manos británicas La SI 03/01/42 p. 4-5
Tropas británicas entran en el Cáucaso. Eden en Samara La SI 03/01/42 p. 5-6
1941 - ¿1942?La SI 03/01/42 p. 7

 

Japón conquista la región del estaño. Japón avanza en todos los frentes
La SI 03/01/42 p. 1-4
 
 Mientras los hombres públicos aliados están aparentando ensueños en una docena de Conferencias, juntando todos los residuos de sus esperanzas en un gran florero de lindas retóricas, esos recios nipones, cerrada la boca y brazo y cerebro en constante acción, están realizando en tierras oceánicas la primera guerra relámpago que ha visto el Lejano Oriente. No se han cumplido los veinte días de iniciada la ofensiva, y en el 1º de los mapas de esta crónica puede ver el lector curioso las manchas negras que revelan con qué energía –y con qué eficacia- arrollan esos decididos soldados del Sol Naciente lo que los británicos siempre optimistas, llamaban “las poderosas o infranqueables líneas protectoras del Lejano Oriente”
 a) Hong Kong caía a menos de los quince días de ser atacado. Y en esto paraba la segunda fortaleza del Imperio Británico, la grosera Metrópoli del Opio, desde la cual, durante cien años cabales, un pueblo que se llama cristiano y democrático, estuvo envenenando una raza de 400 millones de almas vivas.
 Militarmente hablando, da mucho que hablar esa nula resistencia de Hong Kong, tanto por parte de sus defensas inútiles, como esos canadienses que han fantocheado demasiado para rendirse tan pronto. El mundo militar había creído siempre que se trataba de una enorme fortaleza, levantada según el arte de la guerra moderna. Hace poco leíamos en una revista seria los millones de libras que la seguridad de esa gran ciudad había costado, proclamándola poco menos que inexpugnable. Como sus murallones y blockhaus se comportaban los soldados, esos hindúes mansoides que van al matadero como ovejas, y, tras ellos .que no delante- esos hijos del Canadá que, siguiendo la mala costumbre de su raza, tenían la debilidad, al llegar dos meses atrás a Hong Kong, de anunciar a los cuatro vientos que allá esperaban a los japoneses para derrotarlos.
 Fríamente juzgando este episodio de la guerra del Lejano Oriente, podríamos añadir una ficha más a esa cadena de impericias y de blufeamientos con que, durante dos años largos, han mostrado al mundo que, están siempre en razón inversa las palabras y los resultados. Y para colmo de su mala suerte, no han podido esos soldados bisoños coronar el episodio con una brillante retirada, que les hubiera facilitado una pequeña aureola con la cual despistar a los ingenuos.
 Con la caída de Hong Kong, el imperialismo blanco sobre la China está en las últimas de su desmoronamiento. Y la historia ha de tomar nota de esto: que los esgrimían su imperialismo sobre ese viejo pueblo son los que nos ensordecen los oídos con la palabra democracia. Una democracia singular que ha necesitado que se la sacase a patadas para que soltasen esos frutos de sus conquistas por la fuerza.
 
 b) En la vasta región de Málaca, el avance nipón es sencillamente espectacular. A las tres semanas de iniciadas las operaciones, tienen en su poder más de la mitad del suelo malaqués, y precisamente el que, si nos atenemos a las defensas naturales, ofrecía mayores obstáculos para una carrera rápida.
 Los británicos habían trazado tres Líneas, que su verba inacabable convertía en inexpugnables. La más septentrional estaba en la orilla sur del río Kehda. La segunda, unos 50 kilómetros más abajo, desde Trengganu en el este hasta el norte de la provincia de Perac. La tercera a lo largo del río Perac mismo, de gran longitud y mucha anchura, muy torrentoso además. Las tres líneas, declaradas inexpugnables, han caído al primer soplo, y las fuerzas japonesas se hallan ya –como indica el mapa 1- con más de la mitad de la colonia conquistada. Y la más difícil por su yungla; y, entre lo sometido, casi toda la región del estaño y buena parte de la del caucho. Sabido que Málaca es la primera región productora del mundo en caucho y estaño, que iban directamente a Gran Bretaña y EE. UU.
 Apenas sería creíble que en esas tres cortas semanas se haya podido llegar a una situación tan boyante para los invasores, que avanzan como les da la gana, con combates en los cuales les toca siempre a los ingleses la retirada.