La SI 42 01 31
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Balance de la Conferencia de Río La SI 31/01/42 p. 7-8
Balance de la Conferencia de Río
La SI 31/01/42 p. 7-8
(en página 6 se hace referencia a noticias deformadas que daban sobre ella ciertas agencias telegráficas) (Una pre-visión de Bardina sobre esta Conferencia verla en crónica “En el Ocaso de una Edad histórica” en La SI 10/01/42 P. 1-7)

    Se ha cerrado la Conferencia de cancilleres americanos, sin la asistencia del canciller del primer pueblo americano. Los centenares de delegados y adjuntos están en estas horas llenando los aviones que parten de Río hacia los cuatro puntos cardinales. Y ha terminado, con rúbricas a muchas tintas, la votación de una serie de conclusiones que vale la pena de analizar.
    a) Ha sido, ante todo, una reunión semi fracasada, bajo el punto de vista norteamericano.
    Cuando el canciller chileno Rosetti proponía esa reunión de cancilleres batían en Washington muchas palmas. No habían conocido la sana intención chilena, que esperaba de una Conferencia algo inmediatamente útil para América. Esta está, económica y comercialmente, al borde del abismo, al menos para la mañana siguiente al fin de la guerra. Y es de estadistas el ver de buscar salida a una situación que puede ser catastrófica para el continente, especialmente en estas horas en que la guerra entre Japón y Estados Unidos es un hecho y han cesado, por lo mismo, las corrientes comerciales entre aquel lejano país y los pueblos americanos.
    Estados Unidos, entre sus buenas cualidades, tiene el defecto de no saber hacerse cargo, que es la virtud mas eminente para un hombre y para un estadista. No entendieron el gesto de Rosetti. Lo creían un advenedizo cualquiera, representante de un país que marcharía seguramente tras las pequeñas y simpáticas Repúblicas de otras latitudes. Se equivocaron. Porque Chile es Chile y el canciller de Chile es el canciller de Chile.
    Ni guerra ni beligerancia. Argentina y Chile no doblan el espinazo, ni siquiera ante la necesidad. Conocen el lema de la ciudad de París: “Fluctuat, non mergitur”. O el de los nobles aceros toledanos: “Se rompe, pero no se dobla”.
    Dicen los cables que el Presidente argentino está recibiendo millares de felicitaciones. Recibirá no menos el canciller chileno. Es un “presenten armas”, no solo a una buena tesis (amigos de todos los pueblos), sino también a una buena actitud (el saber estos pueblos caminar erguidos en medio de dos columnas de señores en actitud de reverencia).
    Dos problemas surgen de esa no-unanimidad en romper relaciones con el Eje: 1º ¿Las romperán en el futuro Argentina y Chile? Seguramente que no. 2º ¿Qué consecuencias van a tocar los países que las han roto, equivaliendo ello a la guerra, según previa manifestación del Eje? Solo sabemos que las leyes de la guerra son muy duras y que Australia está en estos instantes vociferando auxilio, mientras los nipones –que nada habían hecho contra los australianos- les van tomando las colonias, hundiendo sus buques, matándoles sus soldados, flor de su mejor juventud.

    b) Ha sido la Conferencia, una manifestación eminente de antidemocracia, intolerancia y dictadura. Hemos ya desarrollado este tema en otra crítica(a). No hay que perder tiempo acentuando el tema. ¿No pretendía EE.UU que estos países rompiesen sin consultar a los parlamentos, claro que en nombre de la democracia? ¿No se ha hecho aprobar una moción para que los Gobiernos supriman las agencias noticiosas que no sean norteamericanas y británicas, dejando la verdad en manos de la mentira organizada y la democracia hecha un guiñapo?
    Pertenece a la delegación norteamericana la honra de haber propuesto la mordaza y rechazado la libre discusión, intentando aquel Gobierno, por medio de sus agencias controladas, imperializar totalitariamente sobre América.
    Un corresponsal que sabía captar la atmósfera que respiraba la Conferencia explica que el canciller Rosetti, a cualquiera insinuación que oliese a imposición y despotismo, contestaba con la cabeza erguida:
    - En Chile la prensa es libre.
    Una pequeña lección a los monopolizadores

    c) La Conferencia –esta era la idea matriz de Rosetti- podía –debía- haber tratado múltiples cuestiones prácticas, que están amenazando el porvenir de estas Repúblicas. No