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Comentarios de los últimos y más importantes acontecimientos en España
Instrucción profesional moderna  ME 12/26 p. 17-18

            Se multiplican en España los actos y fundaciones tendientes a cambiar el sistema libresco de educación por una formación profesional, que capacite al niño para ganarse bien la vida en el día de mañana.
            Las donaciones testamentarias en este sentido son muchas, sobresaliendo la de la recién fallecida señorita Gonzala Santana, que deja toda su fortuna –dos millones de pesetas- para la educación de niños pobres naturales de Salamanca y Valladolid.
            Más, no son sólo los particulares. Las Diputaciones y Municipalidades comienzan a marchar por el mismo camino de progreso. La de Madrid, por ejemplo, acaba de poner la primera piedra a un grandioso Hospicio, en los cerros de Valdelatas, en las afueras de la ciudad, que costará 7 millones de pesetas. La fiesta inaugural ha sido presidida con asistencia de los reyes y personajes de nombre conocido en todo el mundo.
            Pero lo más importante es el sentido que va a darse a la educación de la niñez desamparada en este Hospicio. Las casas de caridad de España tenían todas escuelas, pero funcionaban a base del memorismo e intelectualismo, que daban a los niños buena instrucción literaria, pero ninguna preparación para la vida.
            Se distinguía, como cosa aparte, la Diputación de Barcelona, la cual desde 50 años atrás tenía organizadas numerosas escuelas profesionales y talleres, donde da simultáneamente educación profesional a más de mil niños y niñas, que salen de la santa casa con un oficio científico y prácticamente aprendido. Han pasado por esas escuelas, hasta 1923, unos 30 mil niños y niñas pobres, a los cuales se les ha dado educación, comida, habitación, ropa, es decir, todo lo necesario, bajo la batuta experta de monjas previamente capacitadas para ello.
            La Diputación de Madrid se ha determinado ahora a seguir el ejemplo de los catalanes, modernizando las escuelas de sus Hospicios de Caridad. Dícese a este propósito una correspondencia que tenemos a la vista:
            “La obra inaugurada es importantísima, y representa un notable progreso que podrá servir de modelo a obras similares. El presupuesto de gastos alcanza a 7 millones de pesetas. En esta obra se ha huido del proyecto que habitualmente sirve de modelo, consistente en un solo grandioso edificio; esta vez se construirán 20 pabellones que darán al monte de Valdelatas el aspecto de un nuevo pueblo, donde se formarán para la nación 600 ciudadanos con sólida instrucción primaria. Esta será completada con la enseñanza profesional, cuya falta se nota en la mayoría de los establecimientos de beneficencia de donde salen niños instruidos, pero incapacitados para ganarse la vida. En el nuevo establecimiento se instalarán talleres de vidriería, calderería, imprenta, encuadernación, carpintería, cerrajería, pintura y otros. Además, se formará un campo de experimentación y granja avícola, lo que constituye una innovación en esta clase de establecimientos.
            La Diputación ha elaborado un proyecto con todos los detalles, sin olvidar el relativo a la educación”.
            Es este uno de los más interesantes acontecimientos de la España renaciente, cada día más apartada de las rutinas con que la había adormecido la política del siglo pasado, organizando puras apariencias de civilización.
            El Hospicio de Madrid, al decir de los entendidos, será un modelo en su ramo, superior a lo actualmente existente en la beneficencia de los mejores países.