Ecuador 42
Las fuerzas norteamericanas ponen pie en la puerta del Ecuador. Ecuador cede bases al extranjero La SI 07/03/42 p. 7

Las fuerzas norteamericanas ponen pie en la puerta del Ecuador. Ecuador cede bases al extranjero
La SI 07/03/42 p. 7


    Desde hacía tres meses nos llegaban noticias raras sobre lo que estaba pasando en el Ecuador, especialmente en la rada de Guayaquil, pero no precisamente solo en este lugar. Las noticias eran tan graves, que más parecían inventos. Especialmente cuando decían que llegaban a la desembocadura del Guayas transportes norteamericanos con centenares de soldados, y que febrilmente se construían fortificaciones sin haber pasado el problema por el conducto de las Cámaras.
    Si se estudiaba el ambiente que rodeaba esos que se decían acontecimientos, ellos podían darse como ciertos. Cuando un periódico yanqui habló de la necesidad para Estados Unidos de agarrar las islas de los Galápagos y de imponer una solución en el pleito peruano-ecuatoriano, podían darse por más verosímiles aquellas noticias. Pero muchas veces la misma gravedad impone silencio, mientras no esté todo comprobado.
    Está ahora ya comprobado. Como una bomba han publicado los diarios una larga noticia de Washington en la cual se hace saber a América, que el Ecuador ha cedido bases navales y aéreas a Estados Unidos; que en la concesión está toda la península de Santa Elena, bastión del puerto de Guayaquil, y éste entrada única al Ecuador y a Quito; que, desde hace seis semanas, tienen allá los norteamericanos por lo menos 2.000 soldados construyendo cuarteles y fortalezas; que próximamente serán probablemente objeto de un nuevo Convenio las islas de los Galápagos.
    La noticia es tan grave, que necesita destacarse sin un comentario. Cada lector los hará a su sabor. Y nosotros los guardaremos para una próxima ocasión.
    Una sola cosa queremos notar de antemano: que en manera alguna, por este triunfo magnífico de la diplomacia norteamericana, sabríamos dirigir el menor reproche a Mr. Roosevelt y a Norte América. Encontramos natural que cada cual pida y exiga lo que le convenga. Estados Unidos ha trabajado tesoneramente, durante ocho años, para llegar a estos resultados. Necesitaba estar en Sud América. Ha logrado poner su pie armado en una de las partes más estratégicas de ellas, con fuerzas armadas superiores a las del país en parte ocupado. Merece aquella diplomacia una felicitación entusiasta. Lo que quería era absurdo. Ha logrado ese absurdo.