28 07
Índice del Artículo
28 07
Página 2
Página 3
Página 4
Página 5
Página 6
Página 7
Página 8

La enseñanza de los hijos de españoles residentes en América Mundo Español, Julio, 1928 p. 31-38

Lo que hacen los alemanes en este continente. La situación del español en América. La escuela española y la escuela nacional. Dos finalidades que parecen iguales, aunque son muy distintas. Necesidad de escuelas-modelo españolas en estas Repúblicas.

            El “ABC”, de Madrid, ha publicado un artículo del Dr. Albiñana, notable compatriota médico, que ha residido en México, durante años, acerca de la materia indicada en el título que encabeza este artículo. Las agencias telegráficas resumen el fondo de esta publicación en los siguientes párrafos, que queremos copiar íntegramente como base de cuanto vamos a añadir por nuestra propia cuenta:
            “El diario “ABC” publica un artículo del doctor Albiñana en el cual pide al Estado español que intervenga en la enseñanza de los hijos de españoles residentes en América, con objeto de evitar que en las escuelas oficiales aprendan injustas inculpaciones a la acción de España en América.
            El doctor Albiñana propone la creación de un centro escolar en la capital de cada nación americana, con carácter de Instituto de segunda enseñanza, donde se curse el bachillerato con textos y profesores españoles.
            Dice que esta medida no significaría ninguna carga económica, pues los españoles residentes en América sufragarían gustosos los gastos que ello originase, ni significaría tampoco un atentado a la soberanía de las naciones americanas.
            Agrega que por vía de ensayo se debieran implantar primeramente en Cuba y México”.
            Como se ve, el asunto es grave. Todos estaremos conformes en reconocerlo. Más es, también, aunque no lo parece, muy complejo. El “ABC” lo trata con aquella simplicidad simpática, aunque poco práctica, que es usual en los centros de la capital de España, tan propicios a las generalizaciones y al simplicismo. No es, sin embargo, problema simple, y ni siquiera llano y fácil.
            Podríamos, por lo mismo, exponernos a buscar una noble finalidad, y a la postre encontrar una muy distinta. Es esto lo que queremos desentrañar, tratando extensamente una cuestión tan vital, que desde luego, sometemos al juicio –y también a la discusión- de nuestros lectores.

1. Lo que hacen los alemanes
            Habitan la América numerosas colectividades alemanas, que pueden dividirse en dos grupos: las que se han formado espontáneamente, producto de una emigración instintiva y natural, y la que se han constituido por llamamiento exterior, producto de una   emigración provocada y seleccionada.
            En Valparaíso y Santiago hay fuertes colectividades alemanas pertenecientes al primer grupo. En Valdivia y todo el sur de Chile hay colectividades pertenecientes al segundo grupo. Las primeras forman una pequeña minoría dentro de los habitantes de una ciudad. Los segundos constituyen una mayoría, habiendo engendrado regiones americanas netamente germánicas.
            Esos dos tipos de colectividades no son exclusivos de Chile. Son comunes a toda la América, aúna Estados Unidos; se extienden, también, al Asia, a Europa, al Africa. Por ejemplo: en Madrid, en Roma, en Barcelona, hay fuertes colonias espontáneas. En el Brasil hay Estados provinciales con mayoría alemana.
            Ese empuje cualitativo –muchas veces, también, cuantitativo- de las emigraciones germánicas se manifiesta en todos los aspectos de la vida de esos grupos, pero principalmente al de la educación. Se comprende, por dos motivos principales: uno subjetivo; otro objetivo.
            El pueblo alemán marcha a la cabeza del mundo en amor a la cultura, con esfuerzos educativos, en la lucha contra el analfabetismo. No hay para qué insistir en ello. Pero hay que recalcar un aspecto de este hecho: no solo creen y laboran por la cultura de los suyos, sino que ponen en esa cultura el arma con la cual han de vencer donde sientas sus reales. Otras emigraciones no dan a la instrucción esa importancia básica.