Democracia 42
Índice del Artículo
Democracia 42
Página 2
Página 3
Rarezas de la Pseudodemocracia La SI 25/04/42 p. 5-6

Rarezas de la Pseudodemocracia (crónica no perteneciente a la serie)
La SI 25/04/42 p. 5-6


    a) En Gran Bretaña tiene lugar un fenómeno despitador, que no hay que perder de vista.
    En Diciembre de 1939 cesaban los poderes del actual parlamento, el cual actúa dictatorialmente desde aquella fecha. Nadie le ha dado poder alguno. Y el gobierno de Churchill, nacido de ese parlamento, carece igualmente de todo poder constitucional. Diputados y ministros, aprovechados gozadores de las circunstancias, alzados por su propia voluntad del pueblo.
    Y esos distinguidos políticos nos hablan de la dictadura fascista.
    Como se ha podido llegar a establecer sin bulla la farsa está a la vista. Todos los partidos, sin excluir a los laboristas ni a los diputados comunistas, acordaban aceptar el hecho de su continuación en el parlamento sin poder popular alguno. De este modo, se aseguraban tres cosas: el puesto parlamentario sin consultar al pueblo; la dieta parlamentaria, que es muy subida; y la seguridad de quedar emboscados en el parlamento, sin deber de acudir a tomar las armas en la guerra.
    Esa repartición de puestos y de gajes en dinero ha llegado a extremos verdaderamente abusivos, si se tiene en cuenta la extrema miseria que está pasando el pueblo británico en estos instantes. Por ejemplo, los casos de lord Halifax, conservador, y de Malcolm Mac Donald, laborista. El primero, millonario por familia y con grandes sumas diarias por los negocios en que está metido, cobra dos sueldos ingentes: el de ministro británico y el de embajador en EE. UU, nadando en un mar de libras esterlinas, que esconde entre las numerosas místicas hojas de su Biblia. Mac Donald cobra sueldo de ministro de Gobierno, igual que Halifax, y además de delegado del rey en Canadá. Dos canonjías para ese aprovechado hijo de su padre, quein no supo hacer valer su laborismo en las cosas de mayor empeño popular.  
    Es la pobre política, que tiene carcomidas a las democracias –a las que se llaman a sí mismas democracias.
    ¿Qué causas impiden a Gran Bretaña celebrar elecciones generales, como manda sin excepciones la ley? Nada. Tiene en la isla a todos sus ciudadanos como en los días de paz. Están sobre la mesa problemas substanciales, como la guerra y la dictadura política de una minoría. Por tanto, nunca con mayor razón es la hora de consultar al pueblo. La voluntad popular es lógico que sea consultada más en días difíciles que en los días de paz.
    No celebran elecciones. En consecuencia, esos que nos hablan todos los días de democracia son pura y sencillamente dictadores.
    Para despistar –los demócratas creen que el resto es un haz de tontos y se las tragan todas- se están celebrando en la misma Gran Bretaña elecciones parciales. Cuando fallece un diputado o queda por otro motivo vacante una diputación, el Gobierno convoca a elecciones, como ha sucedido ahora en Cardiff. Prueba elemental de que podrían celebrarse elecciones generales, para obtener un parlamento y un Gobierno constitucionales.
    Es interesante contrastar esa actitud dictatorial de los demócratas de Gran Bretaña, con la del Gobierno japonés, que ha convocado desde hace dos meses al pueblo para la renovación total del parlamento. Elecciones que tienen lugar este próximo 30 de Abril. Para los 500 puestos se han presentado cerca de dos mil candidatos. La propaganda es absolutamente libre. “Queremos saber –ha dicho el jefe del Gobierno- la voluntad del pueblo acerca de la guerra, para atenernos a ella”.
    El contraste está a la vista. El país democrático, Gran Bretaña, con un Gobierno escamoteador de la voluntad popular y gobernando sin que nadie lo hay nombrado. Un país totalitario, Japón, acudiendo al voto popular para que diga su opinión sobre la guerra y el Gobierno.

    b) Lo que tiene relación con esas anormalidades (anormalidades aparentes) relativas al acto eleccionario por el cual el pueblo transmite su soberanía, por un tiempo determinado y condicionalmente, a sus elegidos, está en estrecho contacto con lo que tiene lugar en países donde como Estados Unidos, sus gobernantes realizan absolutamente lo contrario de lo que constituía el Programa electoral que los llevó a las alturas del Poder.