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Difusión del Castellano   Febrero 1929 p. 29-30
Resabios del viejo odio a España Febrero 1929 p. 30-31
Cosas inconvenientes  Febrero 1929 p. 31


 

            Continúa confirmándose cuanto hemos dicho en otras ocasiones acerca de la finalidad que llevan los diversos Gobiernos y Cámaras de Comercio extranjeras, al difundir cada día más entre sus comerciantes, viajeros, agentes, corredores y corresponsales los conocimientos del idioma castellano hablado y escrito. Mientras los diarios españoles echaban las campanas a vuelo, hablando tontamente de “los triunfos del castellano en el extranjero”, y aun el Gobierno español daba plata tontamente para la enseñanza del castellano en algunas universidades inglesas, nosotros sosteníamos que España nada tenía que ver en estos avances, a no ser que se hablara “contra España”, pues la verdadera finalidad de ese aprendizaje del castellano estaba, no en que el castellano  es el idioma oficial y más difundido de España, sino en que es el idioma de los países americanos. Es decir, que el motivo de aquella difusión del castellano estaba precisamente en el intento de conquista comercial y espiritual de los americanos, echando a España de este continente. El idioma de España se tornaba, por lo mismo, arma contra España.
            El departamento de Instrucción del Gobierno federal norteamericano anuncia últimamente que la enseñanza del castellano va a ampliarse a doble número de colegios que en el curso anterior. Se han creado cursos de literatura castellana en las universidades de Yale, Stanford y Texas. Y, al explicar los motivos, dice así la declaración oficial: “Es necesario que nuestros hombres de comercio y de ciencia conozcan cada día más el idioma de los pueblos del sur americano, para poseer un buen instrumento de difusión de los intereses norteamericanos en esos países”.
            En Alemania, cuyas ansias de conquista comercial y espiritual son enormes –sin que por ella pueda criticársela- aumentan también año tras año las escuelas que enseñan castellano. En Prusia había en el curso pasado 124 colegios en este sentido. Este año son 167. En Berlín dan clases de castellano 54 escuelas; en Hamburgo, 14; en Breslau, 10; en Bremen, 7; igual número en Colonia, Dusseldorf y Lubeck. Se da, además, castellano en 205 colegios particulares. Uno de los prospectos de estas escuelas, que tenemos a la vista, dice así, al explicar la finalidad que se busca en esta intensísima difusión  del castellano: “Sud-América, que teníamos casi completamente ligada al comercio alemán, tiene actualmente escasas relaciones con nosotros, a causa del paréntesis de la guerra. Es necesaria la reconquista de aquellos mercados, así como volver a enlazar nuestra cultura con la de pueblos que, como la Argentina y Chile, han de constituir en adelante grandes amigos de Alemania en el Nuevo Mundo”.
            Francia no se queda atrás, sin que para nada piense en España, como no sea para echarla de América, cuando de este modo procede.
            “Le Gaulois”, el gran diario de París, publicaba el 22 de Septiembre pasado, un artículo que resume así el corresponsal de la agencia francesa “Havas”: “Le Gaulois publica un interesante artículo en el que aboga a favor de la lengua española, dada la importancia que la América del Sud, más que la del Norte, representa para los intereses franceses.
            Dice “Le Gaulois” que desde el punto de vista comercial, los países sudamericanos de habla castellana constituyen mercados importantes, en razón de las posibilidades incalculables de colocación de artículos manufacturados que ofrecen”.
            Siendo esto tan claro, no lo han entendido así ciertos grandes diarios de Madrid, de cuyos nombres no es necesario acordarnos en esta crítica. Uno de ellos –según noticia del Assiated Press- en un editorial protesta porque Francia ha emprendido una cruzada contra el castellano, que antes se cursaba en las enseñanzas secundaria y superior, mientras que actualmente se prefiere el inglés y el alemán al español.
            No llegan a comprender lo evidente; que, si a Francia le conviene, por espíritu comercial, la difusión del castellano entre los suyos dedicados al comercio o a la enseñanza en Sud América, en cambio para nada le interesa en los liceos y universidades, donde se hace campaña científica netamente antiespañola. Le interesa más allí, el alemán o el inglés. De ahí que, tratándose de profesores que han de ir a América, la prensa francesa esté decididamente por la enseñanza del castellano, precisamente para echar a España de la mentalidad sudamericana.