China 42
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China 42
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¿Qué hará la China? La China y sus vecinos  La SI 16/05/42 p. 1-5
Página Militar. La guerra chino japonesa Por Luis Serey Pizarro La SI 15/08/42 p. 9
Tomar el pelo a los chinos. Les toman la cola a los chinos. La SI 17/10/42 p. 5-6


¿Qué hará la China? La China y sus vecinos
La SI 16/05/42 p. 1-5


    a) Los japoneses han irrumpido sobre China, después de conquistado todo el norte de Birmania, con una celeridad pasmosa. De Mandalay y Lashio saltaban, montes arriba, hasta Bhamo. De Bhamo hasta Myitkina. De Myitkina a la frontera. Esto en horas, y ello representa más de 200 kilómetros en línea recta.
    Quien conozca ese sector del norte birmano pensará, con razón sobrada, cómo fue posible a una media división, con armas y bagajes, apuntar a ese extremo norte y llegar a él con celeridad de liebre. Es que necesitaban cortar los dos caminos que en ese norte van de la India (región de Asaam) a la China, atravesando Birmania. Necesitaban, también cortar la retirada posible a las fuerzas chinas dispersas por la región. Y echaron el resto para lograrlo.
    Ello fue logrado con mayor rapidez de la que necesitaban los cablegramas para dar cuenta del avance. Así, mientras las noticias que servían las agencias aliadas a sus diarios explicaban que posiblemente intentarían los nipones echárselas para ese norte, añadiendo que allí los esperaban dificultades extremas insuperables, tanto naturales como de resistencia en la frontera china, esas dificultades estaban vencidas y los japoneses, triunfantes, pasaban todavía la frontera de la China lanzando una audaz punta de lanza en la provincia de Yunán, a lo largo de esa famosa carretera de Birmania que ahora les viene tan de perilla a los invasores.
    Mientras esa columna japonesa de tal modo alcanzaba su objetivo por esa parte nororiental de Birmania, otra columna, con una táctica no menos audaz, se corría hacia el noroeste por las riberas del Irrawaddy (mapa 2), saltaba de ellas a la cuenta de su afluente, el Chindwin, hasta casi sus fuentes, y, torciendo a su izquierda, cortaba la retirada a las fuerzas del general Alexander, que no acertaron en salvarse más al sud, pasando a la India inmediatamente de su derrota. Sería ahora un verdadero milagro que esa fuerzas escapasen de la persecución nipona, aún habiendo ya abandonado por el camino todo su material pesado.
    En la crónica pasada (La SI 09/05/42 p. 1-4) dábamos por perdida Achyab para los aliados, y así acontecía. Con ello, toda la Birmania incluida su costa, queda en poder del Japón. Por el este los nipones han saltado la frontera y están en China. Por ese oeste están pared en medio de la India, y no sería raro que el puerto de Chittagong, antepuerta de Calcuta y el Ganges, fuese capturado prontamente. El Comando japonés es maestro en aprovecharse de las victorias y del pánico del enemigo; y es evidente que ese pánico existe actualmente en las filas hindúes que los telegramas aliados llaman hiperbólicamente británicas.
    Birmania, con esto, queda totalmente en manos niponas, y el Imperio británico con un miembro menos.
    Se habla, en ciertas noticias, que el general Stillwell ha reconquistado Madalay. Es el ansia, por lo demás explicable, de los vencidos de poder rociar la derrota con algunas siquiera de optimismo. Sabemos por la crónica precedente (La SI 09/05/42 p. 1-4) que quedaban cercadas al sud de Mandalay, donde el mapa marca una cruz, varios miles de chinos, destrozados después de la batalla que perdían entre la capital y Tongú. Forman esos cercados un círculo móvil, abandonado por los nipones desde que está encerrado por todos lados por más de 100 kilómetros de suelo nipón, y que, por lo mismo, puede ensancharse, comprimirse, correrse. Pero ni está allí el general Stillwell, que arrancó hace días a China, ni hay tal reconquista en el sentido de representar algo que permita una reconquista de lo perdido. Son cercos que mueren por debilidad, extinguiéndose faltos de nutrición.
    La semana pasada preguntábamos hacia dónde se dirigirían las ofensivas niponas inmediatas. La realidad ha contestado ya: hacia Australia, por un lado; no sabemos todavía si hacia la India; y ciertamente hacia la China, ya invadida.

    b) Limitándonos ahora a esa región, en el mapa de la portada se puede ver cómo está haciendo un esfuerzo extraordinario el Japón para asestar un golpe grave al enemigo chino. Porque no se trata solamente de esa invasión del país por el lado de esa carretera de Birmania, de la cual hablaban tan fastuosamente –tan inconscientemente- los aliados desde meses atrás, sino que se trata de tres ofensivas más, en amplio semicírculo de más de tres mil metros de diámetro.