España 42
Índice del Artículo
España 42
Página 2
Página 3
Página 4
España ensaya volver a sus Cortes La SI 01/08/42 p. 6-8
Crisis en España y en el Japón La SI 12/09/42 p. 5-6


España ensaya volver a sus Cortes
La SI 01/08/42 p. 6-8


    a) España es país de nobles tragedias. Desde los viejos tiempos ya. Durante los siglos de la Edad Media, mientras la mitad de los pueblos de Europa se dedicaban exclusivamente a su organización y progreso, apenas rozando sus luchas a otros pueblos en cuanto a ventajas, otros se dedican a sacar el jugo  a los otros pueblos. Francia, por ejemplo, en constantes conmociones durante aquellos siglos, estructuraba lentamente su porvenir, no teniendo en cuenta más que sus propios objetivos nacionales. Los normados, otro ejemplo, peregrinan por toda la Europa, extrayendo de todos los pueblos -Gran Bretaña, Francia, España, Italia- ventajas y provechos.
    Entre esos dos grupos de pueblos, uno se diferencia del resto, solo como isla solitaria  en el continente de la vieja civilización. Él ni se encierra dentro de sí mismo para únicamente estructurarse, ni se lanza fuera para chupar la savia ajena. El se lanza fuera, pero para ventaja de los demás.
    Ocho siglos de campaña contra la morería, que había llegado, en sus excursiones victoriosas hasta los Campos Catalánicos, en ese corazón de Francia que ahora llamamos Champaña. Los españoles se toman la misión de detener al mahometano, salvando a Europa. Y lo logran en una cruzada ocho veces centenaria, que comienza en la rota del Guad-al-ete y concluye con la conquista de Granada
    España toma sobre sus hombros la recaptura de la civilización oriental –la asiática y la griega- y entrega a la Europa bárbara, por medio de sus sabios organizados por el Estado en el famoso Colegio de Toledo, el conocimiento de la gran traducción científica y artística de los pueblos anteriores a Cristo.
    Ella, mucho antes de la Carta Magna, cimienta la democracia y los parlamentos. En el siglo V111 (le faltaban cinco siglos para existir la Carta Magna) decide las cosas de Estado poniéndolas en conocimiento de los ciudadanos (“omni populo assentiente”).  Erige el parlamento catalán 100 años exactamente antes que el parlamento inglés. Surgen las Cortes castellanas 70 años antes que las británicas. De este modo, entre pruebas e iniciativas originales, España entrega a Europa la concretación de la idea democrática.
    En el paso de los días medios a los modernos, España vuelve a salir de sí misma para entregar a Europa un Nuevo Mundo, descubierto, recorrido, alfabetizado, civilizado, engendrando las naciones del nuevo continente y desangrándose con esa prolífica filiación.
    Y, ya en los siglos modernos, echa sus potros a rienda suelta sobre una Europa en convulsión, alzando sobre sus corceles una Idea, y botando en esa cruzada loca el oro de América, siempre entregando en vez de recoger.
    Y en sus ciencias la misma tragedia. Ramón Llul inventa la pedagogía activista con su Blanquerna y los demás la ponen bajo nombres ajenos. El mismo sabio trabaja denodadamente para lograr convertir el plomo en oro, y el mundo se ríe de unos intentos que hoy son realidad. Raimundo de Penyafort crea el Derecho Canónico, y otros se llevan el renombre. Las Siete Partidas y los “Usatges” crean las Constituciones Modernas, y otros pueblos se llevan la fama. Un español crea la filología y la bautiza la historia con nombres de otros países. Descartes copia su animismo de Pereira sin decirlo y Schopenhauer hila su pesimismo filosófico con las teorías de un famoso jesuita español. Vitoria y Suárez crean el Derecho Internacional, y lo mixtifican los Tratados con nombre holandés. Balmes explica el Relativismo en el tiempo y el espacio, y un hebreo, cien años después, pasa por haberlo concebido.
    Es el destino de ese país cuyas razas –vascos y castellanos, portugueses y catalanes- salen de madre por el bien del mundo, sin que, luego, nadie sepa reconocérselo; sin que él mismo, consciente de esa tragedia, deplore siquiera la injusticia. Y ahora ¿estará España., para su suerte, dispuesta a preocuparse fervorosamente de sí misma, buscando un asentamiento que no pudo encontrar en las numerosas posturas de los últimos tres siglos?
   
    b) En ese general renacimiento de todas las cosas de la Edad Media en todos los campos del saber y de la vida, pero especialmente en el político, sería España el país que podría estar más orgulloso de esa resurrección de instituciones  de tiempos pasados acomodadas al presente, uniendo las exigencias de la tradición con las de las nuevas necesidades.